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Temperaturas de cocción y aceites adecuados para su salud

Muchas madres se esmeran por prepararles una rica sopita de legumbres a sus hijos e hijas y, sin duda, ponen todo su esmero y atención por que esta “nutritiva” sopita quede “a pedir de boca”. Mientras más calientita, mejor ¿verdad? Pero… ¿sabía usted que cuando exponemos las legumbres y verduras a temperaturas elevadas matamos sus principales componentes y por ende aquella “sopita de legumbres” no aporta ningún beneficio para el organismo humano?

Entonces ¿qué estamos comiendo realmente? ¿qué están comiendo nuestros hijos?

“Somos lo que comemos”. Conozca cuánto influyen en nuestra salud los métodos de cocción y la clase de aceites que utilizamos a la hora de alimentarnos.

Por encima de cierta temperatura, los ácidos grasos comienzan a alterarse, pudiendo convertirse en trans, oxidarse, generar radicales libres y compuestos nocivos.

La dieta más equilibrada, puede quedar arruinada por un uso poco prudente de la temperatura a la hora de cocinar.

Para determinadas escuelas terapéuticas de tratamiento de enfermedades crónicas y degenerativas (método Kousmine) la temperatura y modo de cocinado es de la máxima importancia, por no decir una de las piedras angulares de la terapia.

Hay pérdida de vitaminas y minerales con algunos métodos de cocción. Por orden de temperatura, los métodos más suaves son:

1. Vapor: no llega a la temperatura de ebullición del agua
2. Hervido (100º): cocción a presión, que sobrepasa los 100 grados
3. Cocciones rápidas con poco aceite, como es el salteado breve, que se hace en Oriente con el Wok o el “pochado”. Luego siguen las cocciones más fuertes:
4. Fritura, plancha, horno, brasa (barbacoa), en los que la temperatura aumenta considerablemente y también los problemas.

Aceites adecuados para cocinar

El efecto de la temperatura sobre los diferentes aceites, nos ayuda a saber cuál es el más adecuado para cocinar.

*Aceites de semillas:

Girasol, soja, sésamo. Tienen un alto porcentaje de ácidos grasos poli-insaturados. Estos ácidos grasos son muy beneficiosos para la salud, siempre y cuando no se enrancien. Pero el hecho de ser poliinsaturados les hace muy inestables, son muy propensos a oxidarse y el calor es uno de los factores aceleradores de la oxidación.

Por lo tanto, son aceites para consumir en frío, pero no para cocinar y aún menos para frituras repetidas.

*Aceite de Oliva

Es un ácido graso mono-insaturado. Es decir, sólo tiene un enlace insaturado. Esto le da cierta estabilidad frente a la temperatura, que no se oxida hasta alcanzar bastante temperatura. Es, por tanto, el más adecuado para cocinar.

Eso no significa que no haya que tener cuidado con la temperatura que alcanza, y también con el tiempo. Es uno de los tesoros de la dieta mediterránea. Hay casas donde no se cocina sin que el aceite humee. Esto es una barbaridad. La temperatura del aceite debe ser la mínima imprescindible para que se cocine el alimento.

Cuando los alimentos quedan muy requemados o chamuscados, quiere decir que se ha sobrepasado la temperatura de seguridad. El tiempo que dura la cocción, debe ser la mínima necesaria para cocinar el alimento. NO reutilizar el aceite.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

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Nutrición que nos permite mantenernos sanos, jóvenes y con energía

Actualmente la proporción de ancianos en Europa se sitúa cerca del 20% y se prevé que aumente al 25% de aquí al 2020. Los cambios demográficos más pronunciados afectan al grupo de mayor edad (80 años y más).

Hay una serie de factores, como la nutrición, que contribuyen a este incremento de la esperanza de vida. Este fenómeno de escala mundial ha renovado el interés por el proceso de envejecimiento entre investigadores, responsables políticos e industriales.

En un taller de la Comisión Europea organizado en noviembre 2004, numerosos científicos pusieron en común los resultados obtenidos hasta el momento en las investigaciones relacionadas con la nutrición y el envejecimiento, con el fin de extraer enseñanzas para la asistencia sanitaria y definir prioridades para el futuro.

Nutrición y envejecimiento fue un área prioritaria del Quinto Programa Marco de la Unión Europea que concedió fondos para 10 proyectos de investigación en este ámbito. Algunos de los temas que abarcaban estos proyectos eran: dieta y prevención de la enfermedad de Alzheimer, alimentos funcionales para las personas mayores, vitamina D y salud ósea.

Una cesta de la compra anti-edad

La fruta es imprescindible como fuente de vitamina C, antioxidantes, fibra y minerales. Es importante que esté fresca y almacenada en casa poco tiempo. Se aconsejan uvas, albaricoques, melocotones y cítricos. No deben faltar los frutos secos, pues aportan vitamina E y grasas que ayudan a mantener los niveles de calcio.

Los más recomendables, almendra, nuez y avellana. Verduras y hortalizas son la mejor fuente de fibra, vitaminas, antioxidantes y minerales, además de tener pocas calorías. Sobre todo son beneficiosos la col, zanahorias, calabaza, espinacas, tomates y berros. El aceite de oliva virgen es una fuente valiosísima de vitamina E, sobre todo el virgen extra de primera prensada.

Una persona sana puede tomar sin problemas un huevo al día, pues aporta vitamina A y E, hierro y proteínas de la mejor calidad. Mejor los que llevan fecha de caducidad en la cáscara.

Los lácteos son una buena fuente de vitamina A, aunque conviene combinar los enteros con los desnatados y tomar queso con prudencia.

El pescado azul (salmón, sardinas, atún), es una fuente de ácidos grasos omega 3 importantes para frenar el envejecimiento.

Nutrición en el anciano sano

1. Necesidades calóricas
Dadas por la OMS, FAO y ONU, aconsejan 2300 kcal para varones de 70 kg de peso a partir de los 60 años de edad y 1900 kcal para mujeres de 55 kg de peso.

Se admite una reducción de un 10% en la ingestión calórica entre los 60-70 años y otro 10 % de descenso a partir de los 70. Esta reducción no deberá afectar a aquellos alimentos que contengan proteínas, minerales y vitaminas sino a aquellos alimentos que contengan mayor cantidad de grasas y azúcares.

2. Necesidades hídricas
La importancia del agua en la dieta aumenta con la edad y depende del ambiente y funcionamiento renal y digestivo. Como la capacidad funcional del riñón disminuye con la edad, se necesita un aporte acuoso mayor para conseguir una eliminación de los productos finales del metabolismo.

Por otro lado la falta de tono del aparato digestivo predispone al estreñimiento y una ingesta adecuada de agua favorece su tratamiento. Un anciano debe tomar 8 vasos de líquidos (2 litros), en forma de agua, bebidas azucaradas, jugos, café. La sensación de sed en los ancianos está disminuida.

3. Necesidades proteicas
En los ancianos, los aminoácidos esenciales son 8 y los no esenciales son 12. El consumo proteico suele representar un 12% de la ingestión calórica, de modo que al caer ésta con el envejecimiento, también disminuye la ingestión proteica. En el anciano un aumento del consumo de proteínas por encima de ciertos límites, no sería útil y además podría ser perjudicial por la sobrecarga renal que esta ingestión supone y que debe tenerse en cuenta por la mayor frecuencia de enfermedades renales o hepáticas.

El 60% proteínas de origen animal, carnes magras a la plancha, pescados cocidos o al vapor y 3 huevos a la semana (cocidos o pasados por agua). El 40% restante proteínas de origen vegetal, combinando legumbres y verduras, o legumbres y cereales para mejorar la digestibilidad y completar la tasa de aminoácidos esenciales.

4. Necesidades de lípidos
Lo que hay que evitar es tomar alimentos grasos excesivos por sus consecuencias sobre el aparato cardiovascular. La proporción debe ser: 8% en forma de ácidos grasos saturados, 16% de ácidos grasos monoinsaturados, 8% de ácidos grasos poliinsaturados

5. Necesidades de hidratos de carbono
Se recomienda la forma de almidón o glucógeno en vez de mono o disacáridos.

6. Necesidades de minerales
Las necesidades de hierro son similares que en los adultos. La ingesta de calcio debe ser la adecuada para prevenir o tratar la osteoporosis.

7. Necesidades de vitaminas
La ingestión de vitaminas en ancianos es menor de la recomendada.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

Peso Corporal, Fitness y Salud

Para la mayoría de los profesionales de la salud es virtualmente un axioma que acarrear peso extra constituye una seria amenaza para la salud. La creencia de que el “exceso de grasa corporal es un boleto para la tumba precoz” está tan arraigada en nuestro ambiente médico, que raramente es cuestionada.

Debería ser, por la evidencia científica de los peligros de la obesidad para la salud, un factor de riesgo independiente para enfermedades degenerativas, pero esto está lejos de aclararse. Consideremos, la enfermedad cardiaca. Ciertamente, la presión sanguínea elevada, los altos niveles de colesterol o triglicéridos y la intolerancia a la glucosa son considerablemente más comunes entre hombres y mujeres delgados. Que la obesidad está asociada con éstos problemas de salud es bastante evidente.

Sin embargo, esta asociación no significa que la obesidad sea la causa primaria de las patologías metabólicas. En 1982, Investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública en Helsinki, Finlandia, reportaron que los cambios en la calidad de la dieta fueron mucho más importantes para alterar los lípidos sanguíneos que los cambios en el peso corporal. 54 hombres y mujeres de mediana edad cambiaron sus dietas normales ricas en grasa (39% de las calorías totales provenían de las grasas) por las dietas pobres en grasa (24% del total calórico) durante 6 semanas.

A pesar de que el peso corporal sólo disminuyó cerca de 1Kg, los lípidos sanguíneos cambiaron dramáticamente: el colesterol total redujo de 263 mg/dl a 201 mg/dl en los hombres y 239 mg/dl a 188 mg/dl en las mujeres. Cuando volvieron a sus dietas habituales ricas en grasa, el colesterol volvió a sus niveles iniciales, aún cuando el peso corporal siguió sin cambio, urgiendo a los investigadores a concluir que “los cambios observados se debieron a la composición de la dieta y no a la disminución en el peso corporal”.

Los datos de más de 4500 hombres y mujeres que completaron un programa de 3 semanas con residencia en el Centro de Longevidad Pritikin en Santa Mónica, California, aporta una evidencia aún más convincente que sostiene que es la grasa en la dieta y no en el cuerpo, la que afecta a la salud.

Capacidad Aeróbica más importante que la delgadez.

En términos de perspectiva de longevidad, es más importante estar entrenado que no ser obeso. Si las tablas de altura/peso dicen que está 5 libras más pesado, o aún 50 libras, esto tiene poca importancia, en la medida en que esté físicamente entrenado. Por el contrario, sin ejercicio físico, el ser delgado no asegura en absoluto buena salud y no aumenta las posibilidades de vivir una larga vida.

A pesar de que es cierto que los genes pueden jugar un rol importante en la determinación de la capacidad aeróbica, es poco probable que la capacidad aeróbica genéticamente determinada en forma aislada, sea el determinante principal de la relación entre “Fitness” y mortalidad. La actividad física cumple un papel fundamental. Los beneficios para la longevidad del ejercicio son resultado del entrenamiento, sin cambiar de forma (no ser obeso).

Peso Corporal y Mortalidad

Se ha demostrado que aumentar la actividad física y la capacidad aeróbica, en forma independiente de la disminución de peso, reduce las tasas de mortalidad en mayor grado que la pérdida intencional de peso.

La mejoría de los problemas más comunes asociados a la obesidad (hipertensión, dislipidemia, resistencia a la insulina, intolerancia a la glucosa) puede lograrse a través de cambios en el estilo de vida, independiente de la disminución de peso. La resistencia a la insulina y sus secuelas metabólicas, son las verdaderas culpables de gran parte de la morbimortalidad atribuida al sobrepeso/obesidad. La salud vamos a conseguirla, aumentando la actividad física, la capacidad aeróbica y mejorando la nutrición, que reduciendo el peso.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en Medicina anti-envejecimiento.

¿Quiere vivir más?

Coma un poco menos. El secreto de la eterna juventud no está en píldoras mágicas, sino en las calorías. Esta es la hipótesis de un grupo de científicos dedicados al estudio del envejecimiento. Sus convicciones son fruto de años de investigación sobre los efectos de la dieta restrictiva en ratas y monos.

Y hoy que millares de personas que mueren por la falta de alimentos, conviven con 150 millones de obesos, los expertos indican que la reducción de la dieta diaria a 1.800 calorías es el camino para que el hombre llegue a centenario. Visítenos en http://www.angeljuez.wordpress.com.

Probióticos
Definición de la Organización Mundial de la Salud: “Son microorganismos vivos que cuando son suministrados en cantidades adecuadas promueven beneficios en la salud del organismo huésped”.

En cantidades suficientes contribuyen al equilibrio de la flora bacteriana intestinal del huésped y potenciar el sistema inmunológico. Son capaces de atravesar el tubo digestivo, recuperarse vivos en las heces y adherirse a la mucosa intestinal.

No son patógenos, excepto en casos en que se suministran a individuos inmunodeficientes. Son los yogures frescos, leches fermentadas, el kéfir búlgaro del Cáucaso o yogurt de pajaritos. Son limpiadores del intestino, eliminan toxinas y las fibras ayudan a mejorar el tiempo de tránsito, las bacterias de la pared intestinal son despojadas alterando desfavorablemente el equilibrio de las 100 billones de bacterias que son residentes en dicha pared.

Adicionalmente, los limpiadores o fibras no hacen nada para ayudar a nuestro cuerpo a vigilar la carga astronómica adicional de bacterias que atraviesan nuestros cuerpos todos los días, que constituye un mínimo del 40% del peso seco de la materia fecal. Los probióticos estimulan la activación del crecimiento de otras bacterias buenas en el intestino. Estas no son digeribles. Tales probióticos serian los oligosacáridos en alimentos que promueve el crecimiento normal y se encuentran en el colon.

También existen otras sustancias en alimentos como almidón, fibras y sugar alcohols que pueden trabajar como probióticos. Los probióticos son las bacterias es decir son cultivos activos, tales como las bacterias del ácido láctico y alimentos que lo contengan que ayudan el intercambio de bacterias en el intestino. Lactobacillus y Bifidobacterias están en el yogurt.

La fortificación de alimentos con probióticos es la estrategia de mejor costo-efectividad y a diferencia de la diversificación de la dieta, no afecta los hábitos alimentarios de la población. Estudios, sugieren que el sistema inmune se beneficia con los probióticos. Varios países desarrollados han implementado la fortificación de alimentos para controlar las deficiencias de nutrientes en sus poblaciones.

El objetivo es el de prevenir o corregir una deficiencia demostrada, de uno o más nutrientes en la población. Los probióticos son microorganismos y sustancias que contribuyen al equilibrio microbiano intestinal, para restituir la población del medio interno y proteger la integridad intestinal. Formas comunes de probióticos son Lactobacillus y Bifido Bacterium, que inhiben el desarrollo de
bacterias tóxicas.

Prebióticos
“Ingredientes no digestibles que afectan beneficiosamente al organismo mediante la estimulación del crecimiento y/ actividad de una o varias cepas de bacterias en el colon, mejorando la salud”. La definición de pre-biótico es literalmente como “promotores de vida” (contraria a antibiótico), este tipo de alimentos se muestra en forma de productos lácteos.

Los alimentos prebióticos al contrario de los probióticos (compuestos de microorganismos vivos) son por regla general hidratos de carbono no digestibles. Estos alimentos prebióticos estimulan el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas para la flora intestinal. Uno de los mejores hidratos de carbono ‘no digestibles’ investigados es la lactulosa (se trata de un azúcar compuesto por los azúcares naturales fructosa y galactosa), la lactulosa es en sí misma una sustancia prebiótica.

En esta categoría de alimentos prebióticos se encuentran la fibra alimenticia, los fructo-oligosacáridos, la inulina. Todas estas moléculas pueden formar parte de la composición intrínseca de los alimentos o añadirse a los mismos (alimentos funcionales). Los alimentos prebióticos que mejor definen esta función son los hidratos de carbono similares a la inulina (glúcidos complejos (polisacáridos), compuestos de cadenas moleculares de fructosa. Es por lo tanto un fructosano o fructano, que se encuentran en las raíces, tubérculos y rizomas de ciertas plantas fanerógamas en forma de sustancias de reserva. Forman parte de la fibra alimentaria y se usan en la industria alimentaria como sustitutos de azúcares y grasas. El Yogurt o leche fermentada, es un alimento enriquecido con Prebióticos.

Nutracéuticos
Los alimentos nutracéuticos son alimentos o parte de un alimento que proporcionan beneficios médicos o para la salud, incluyendo la prevención y/o el tratamiento de enfermedades juntamente con capacidad terapéutica definida, a parte de su papel nutritivo básico desde el punto de vista material y energético, también son productos de origen natural con propiedades biológicas activas.

El mundo de los nutracéuticos es el mundo de los medicamentos de origen natural. Los nutracéuticos no son nutrientes asociados con deficiencias en la dieta, sin embargo, son compuestos cuyo consumo ha sido asociado con la prevención y el tratamiento de enfermedades.

Cuando hablamos de Nutracéuticos, nos referimos a una medicina biológica y de una categoría muy amplia de productos que deben cumplir los siguientes criterios:

1. Ser productos de origen natural
2. Que aporten estabilidad temporal
3. Que aporten efectos beneficiosos para la salud: mejora de una o más funciones fisiológicas, acción preventiva, curativa y mejora de la calidad de vida
4. Que aporten reproducibilidad, calidad, seguridad y eficacia
5. Estudios reproducibles de sus propiedades bioactivas.

Dentro de este contexto, cabe mencionar que desde el 2007, se comercializa en el Ecuador una línea de productos elaborados 100% que han demostrado poseer los nutrientes que realmente nuestro organismo necesita y que cumplen a cabalidad con los cinco criterios establecidos en el párrafo anterior. Se han presentado múltiples testimonios que dan cuenta de la efectividad de estos productos en la prevención y tratamiento de múltiples enfermedades. Si desea más información consulte en http://www.naturainternational.com.

Nutrientes
Son los azúcares y las grasas. Dentro del primero cabe mencionar al chocolate, porque contiene alta cantidad de antioxidantes que evitan el daño y el riesgo de enfermedades crónicas y enfermedades trombóticas.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

¿Cuánto puede vivir el ser humano?

Los especialistas discuten si el envejecimiento es un proceso irreversible y cuánto se puede alargar la vida. La posibilidad de vivir durante más tiempo y hacerlo en condiciones físicas y psíquicas mejores es algo que la ciencia parece acariciar en la actualidad.

Los investigadores están divididos sobre las perspectivas a corto y medio plazo de conseguir alargar la vida y evitar el deterioro asociado a la edad. Ellos parten de 2 hipótesis distintas. La primera, que el envejecimiento del organismo se debe al envejecimiento de las células y es prácticamente irreversible. La segunda, que el envejecimiento está gobernado por los genes y puede llegar a frenarse.

Los científicos no piensan en la inmortalidad, pero sí en cómo retrasar lo inevitable. Algunos son muy optimistas pero la mayor parte son cautelosos. ¿Cuánto puede vivir el ser humano? En la reunión que tuvo lugar en San Francisco-USA 2006 de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, la mayoría de científicos reconoce que desde el punto de vista de la evolución, el ser humano deja de tener valor cuando ha cumplido su papel reproductor (30 años), lo que explica que el cuerpo humano no esté bien diseñado para durar mucho tiempo.

Entre los cautelosos ante las perspectivas de vencer la vejez estaba en San Francisco Leonard Hayflick, un científico de la Universidad de California.
Y una de las máximas autoridades en envejecimiento. Estamos dedicando ingentes cantidades de dinero a las enfermedades asociadas al envejecimiento, como Alzheimer, pero no sabemos sobre las causas del envejecimiento, aseguró.

Hayflick es biólogo celular y es rotundo en afirmaciones como la de que el envejecimiento no es una enfermedad, las canas y las arrugas no son patológicas y que los genes no tienen nada que ver con el envejecimiento. Pero asegura que el ser humano tiene la capacidad de vivir más tiempo (120 años) que los 15 años de media que alargaría su esperanza de vida si se vencieran las principales causas de muerte: cáncer y enfermedades cardiovasculares. Ya que curar el Alzheimer sólo alargaría la vida del estadounidense medio en 19 días.

Esto sólo se logrará, señala, sin embargo, cuando se comprendan los procesos atómicos y moleculares asociados a la degeneración de las células, los órganos y los procesos metabólicos. El discurso de Hayflick parece un poco anticuado en esta era de entusiasmo genético y así se lo hicieron ver otros especialistas.

Uno de ellos era Johnson, un biólogo de la Universidad de Colorado que ha descubierto que la modificación de algunos genes puede alargar o acortar, en algunos casos la vida del gusano modelo, el nematodo C. elegans.

Se están buscando entre los genes del genoma humano, los genes homólogos de los descubiertos en el gusano. Pero Hayflick, que demostró en los años 60 que las células sólo se pueden dividir un número determinado de veces antes de morir, insistió que el envejecimiento, es un proceso de azar que tiene que ver con la pérdida de la energía, en forma de enlaces químicos entre átomos, que mantiene intacta la estructura de las moléculas complejas.

Y los genes encontrados en el gusano están implicados en procesos fisiológicos que marcan la longevidad pero no son genes de envejecimiento. No están estudiando gusanos que ya han alcanzado la longevidad, sino genes en gusanos jóvenes, aseguró. Es el envejecimiento, señaló, el que provoca una mayor vulnerabilidad a las enfermedades, pero no es en sí una enfermedad sino un proceso normal con el que además puede resultar muy peligroso interferir.

Un equipo de la Universidad de Chicago, que hace 10 años predijo los 85 años como límite de la esperanza de vida y que ahora, con los datos de los 10 últimos años de Japón, Estados Unidos y Francia, se reafirma en que un siglo de esperanza de vida está todavía muy lejano.

La mortalidad entre los 0 y los 99 años disminuyó un 1,5% anual en Francia, un 1,2% anual en Japón y sólo un 0,4% anual en USA. Si se mantuviera esta tendencia se alcanzarían los 85 años de esperanza de vida en los años 40 del siglo XXI en Francia y Japón, pero en USA no se llegaría hasta entrado el siglo XXII.

Sin entrar en las opiniones sobre si existe un límite insuperable para la duración de la vida humana y dónde se encuentra ese límite, las mejoras en el estilo de vida y en la medicina tienen un efecto limitado en elevar la esperanza de vida. Desde el punto de vista de la evolución ‘hemos superado nuestro periodo de garantía como máquinas vivientes’ diseñadas para durar 40 años. Aún cuando se eviten las enfermedades relacionadas con el envejecimiento ‘aparecerán otros desajustes’.

Hayflick dice: ‘Somos la única especie en la que se observan tantos individuos viejos. (Desde el punto de vista de la evolución). No existe necesidad de vivir más allá de los 35 años’. Explica lo mal que está diseñado el cuerpo humano para durar 70 años y propone las modificaciones adecuadas para que dure más.

Pero, teniendo en cuenta sus propios estudios y dejando aparte improbables curas milagrosas a corto plazo para el envejecimiento ¿cuánto esperan vivir, por ejemplo, algunos de estos especialistas? Al ser preguntado, Hayflick dijo que espera llegar a los 100 años con completa capacidad mental y morirse entonces de repente. Christensen afirmó que lo importante es añadir vida a los años y no años a la vida y Olshansky aseguró también que la pregunta estaba mal hecha, ya que lo que importa es vivir con salud y no el tiempo que se viva.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, científico especialista en medicina anti-envejecimiento.

Ejercitarse un poco todos los días es mucho mejor que esperar el fin de semana

Es notable la falta de ejercicios físicos en la gente de la tercera edad, a pesar de saberse que el ejercicio retrasa el envejecimiento. ¿Cuánto ejercicio hace falta para alcanzar buenos resultados?

Si miramos en la historia, el mantener la actividad física durante toda la vida, era evidente en los tiempos antiguos. Nuestros ancestros, cazadores y cosechadores, se mantenían altos y erguidos, tenían fuertes huesos y músculos que conservaban hasta avanzada edad.

La actividad que se inicia y se interrumpe produce tensión al cuerpo, que prefiere breves sesiones diarias. A algunas personas no le interesan los deportes ni la gimnasia, pero puede mantenerse activo haciendo la cama, subiendo escaleras, en vez de utilizar el ascensor, caminando en vez de tomar un taxi y volviendo a la casa a pie con una bolsa de provisiones. Se requiere un ejercicio más largo y sostenido para desarrollar un buen estado general, acumular músculo y aumentar la resistencia.

Las actividades mencionadas sirven, básicamente, para tonificar el sistema cardiovascular, bombeando la sangre algo más deprisa y brindando un poco de esfuerzo a los pulmones. En estudios se ha descubierto que las personas menos activas tienen la mayor tasa de mortalidad.

Entre los hombres más sedentarios, los fallecimientos son 3 veces más frecuentes que entre los de mejor estado físico. Las mujeres más inactivas presentaban una tasa de mortalidad 5 veces superior a las que presentaban el mejor estado físico. Lo sorprendente es que las mejoras más notables se producen con niveles de actividad bastante modestos. La persona que camina 30 minutos al día, 6 días a la semana, tiene una tasa de mortalidad casi tan baja como quien corre 60 kms por semana.

No es lo mismo ejercitarse para mantener un buen estado físico, que ejercitarse para estar sano. Siempre que se practique una actividad regular mínima (equivalente a caminar media hora al día) se obtienen casi todos los beneficios otorgados por el ejercicio. La tasa de mortalidad de los sedentarios de ambos sexos es el doble de las personas que caminan todos los días.

Caminar quema 400 calorías por hora, según la velocidad con que se camine.

En la vida la clave es el equilibrio:
1-Moderación: no llegar a extremos
2-Regularidad: seguir una rutina
3-Descanso = descanso
4-Actividad = actividad

Estas 4 cosas parecen sencillas, pero tan sólo la especie humana tiene control sobre ellas, por ser la única especie dotada de consciencia de sí. En los animales inferiores es el instinto el que dicta el ciclo de descanso y actividad, que los humanos pueden ignorar libremente. Si lo ignoramos en la dirección equivocada, lo que hacemos es acelerar la entropía.

Esto se ha hecho visible en los peores aspectos de la vida moderna, que paradójicamente mezcla la mayor comodidad con un creciente desorden. Un llamativo ejemplo de cómo reflejan nuestros cuerpos el desequilibrio de nuestro estilo de vida está en los trastornos cardíacos, principal dolencia de los ancianos de nuestra sociedad, causantes de más muertes que todas las otras enfermedades sumadas.

El hecho de que la vida moderna tienda a ser tan desequilibrada en desafío a las necesidades innatas del cuerpo, no pasa desapercibido para la fisiología. Su cuerpo envía señales inconfundibles cada vez que no se satisfacen sus necesidades. El estómago dice que está demasiado lleno. Los músculos tiemblan cuando se les exige más allá de su capacidad. Quienes prestan atención a los instintos del cuerpo, quienes tratan de fluir con la actividad diaria en vez de empujar y correr, tienen más posibilidades de establecer un ritmo natural, pese a los pocos requisitos físicos de la vida moderna.

Los gerontólogos han descubierto que el músculo tiene mucha responsabilidad en la vitalidad general del cuerpo. Al adquirir músculos en años avanzados, las personas pueden rejuvenecer notablemente toda su fisiología, siendo que antes se consideraba que la pérdida de fuerza muscular era inevitable al aumentar la edad.

Las investigaciones probaron que esta tendencia se puede revertir. Se sometió a 12 hombres con edades entre 60 y 72 años a 3 sesiones semanales de levantamiento de pesas bajo supervisión, durante 3 meses. Al terminar el experimento, la fuerza de los hombres había aumentado, el tamaño de sus cuádriceps era el doble y los poplíteos se habían engrosado al triple. Mejoraron bio-marcadores: presión arterial y tolerancia del azúcar sanguíneo.

Tomado del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

La Longevidad: ¿Congénita o Adquirida?

Se supone que si a un ser humano lo pusiéramos en condiciones perfectas, viviría sanamente hasta los 125 años de edad promedio. El ser humano que ha vivido más tiempo ha sido una mujer francesa que llegó a vivir hasta 122 años. Cualquiera se da cuenta de que la mayoría de nosotros no vive esta cantidad de años.

Tratemos de encontrar la razón. En algunos países, como USA las personas mayores de 60 años de edad eran el 20% de la población en el 2000. Durante mucho tiempo el envejecimiento ha sido estudiado en el contexto de las enfermedades que generalmente la acompañan. Sabemos que el 80% de aquellos que mueren después de los 60 años de edad, mueren de enfermedades prevenibles tales como el cáncer, diabetes y la insuficiencia cardíaca. Ahora la investigación se enfoca en estudiar un envejecimiento sano.

Lo que se ha demostrado una y otra vez, es la influencia indiscutible del estilo de vida: dieta, actividad física y la actitud: enfoque real y práctico ante el hecho inevitable de la muerte cercana. En un ensayo clínico relacionado con el ejercicio, los investigadores concluyeron que si los individuos que están relativamente sanos pueden todavía obtener algo de beneficio del ejercicio, aquellos con deterioro emocional y físico pueden beneficiarse aún más.

Aunque es fácil culpar de un envejecimiento debilitado a los genes, el argumento genético se disuelve cuando se han hecho estudios en gemelos criados en medios ambiente separados. Se ha estudiado el fenómeno de la elevación de la presión sanguínea en relación con otros factores, tales como la masa corporal y se demostró que el consumo del alcohol, en especial tenía un efecto devastador, al igual que los cambios en el estilo de vida, generalmente de la vida rural a la urbana.

La conclusión fue simple, no son sus genes, sino su dieta y el estilo de vida lo que cambia su perspectiva. También hemos sabido durante años que la gente físicamente activa tiene una esperanza de vida que es en promedio 7 años más larga que la de la gente sedentaria. Aquellos que practican ejercicio son menos propensos a la depresión y a la ansiedad y experimentan una mejor eficiencia mental.

Se pensaba que el ejercicio vigoroso era malo para los ancianos, pues ya sabemos que no es cierto. El aspecto emocional también ejerce gran influencia en la longevidad. Se ha visto que aquellas personas que son más relacionadas y que tienen propósitos en su vida, tienen mayor probabilidad de una vida más larga. Por otro lado, hay evidencia de que vivir solo puede tener un impacto negativo sobre la salud, especialmente en los hombres. Lo mismo sucede en el caso de los casados, quienes generalmente viven más.

Un buen vaticinio de larga vida es la salud emocional y psicológica. Los problemas de salud mental están fuertemente relacionados con las muertes por lesiones o enfermedades cardiovasculares. Conforme aumenta el número de estudios sobre la longevidad, nos damos cuenta de que otro factor que influye en ella, es la alegría, que podemos definir como optimismo y un buen sentido del humor. Esta alegría está inversamente relacionada con la longevidad. Con relación a la dieta, lo primero que podemos hacer es incrementar el consumo de antioxidantes, ya sea como alimentos o como complementos, si es posible consumamos productos orgánicos. No comer cosas enlatadas, refinadas ni fritas. Moderar la ingesta de sal, azúcar y alcohol. Consumir frutas y verduras frescas, especialmente de la estación.

El ejercicio regular puede disminuir el riesgo de cáncer y mejorar la función del sistema inmunológico. Otro aspecto que influye en la longevidad es la restricción calórica (máximo 1,600 calorías al día), así como también la meditación y relajación.

Actualmente, la esperanza de vida de los adultos mayores (60 años y más) es de 20 años para ambos sexos. Para alcanzar una longevidad satisfactoria, debe lograrse un envejecimiento saludable. Etapa que comienza mucho antes de los 60 años. Esta solo puede obtenerse desarrollando desde la infancia, hábitos y estilos de vida saludables, así como realizando prevención temprana de algunas enfermedades. Si bien la mayoría de los ancianos están en condiciones de mantenerse libres de discapacidad, la falta de un envejecimiento saludable desemboca en una vejez “patológica”.