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Leyes de la alimentación

Existen reglas básicas para vivir más años y que son muy sencillas: alimentación y ejercicio. Ni prometedoras cirugías ni milagrosas fórmulas contra el paso de los años parecen lograr los efectos anti-envejecimiento de una sana dosis semanal de ejercicios y una alimentación equilibrada.

En el presente artículo conoceremos las 4 leyes fundamentales de la alimentación que debe tener muy en cuenta a la hora de decidirse por iniciar un plan que le permita verse ver, sentirse bien y tener energía:

1. Ley de la cantidad
La cantidad de alimentos debe ser suficiente para cubrir las necesidades calóricas del organismo. Los alimentos que proveen fundamentalmente calorías (energía) son los hidratos de carbono y las grasas.

La cantidad de calorías deberá ser suficiente como para proporcionar calor para mantener la temperatura corporal, la energía de la contracción muscular y el balance nutritivo.

Desde el punto de vista calórico, una dieta puede ser: suficiente, insuficiente, generosa o excesiva. De acuerdo a esta ley, los regímenes adelgazantes se consideran “insuficientes”, ya que permiten un descenso de peso a expensas de un contenido calórico reducido.

2. Ley de la calidad
Toda dieta deberá ser completa en su composición, asegurando el correcto funcionamiento de órganos y sistemas. En todo régimen deberán estar presentes: hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y agua.

3. Ley de la armonía
Las cantidades de los diversos principios que componen la alimentación deberán guardar una relación de proporción entre ellos, de manera tal que cada uno aporte una parte del valor calórico total. Se recomienda:
*Carbohidratos 50% del valor calórico total
*Proteínas 15% del valor calórico total
*Grasas 35% del valor calórico total

4. Ley de la adecuación
Toda dieta deberá ser la apropiada para cada individuo en particular, considerando: edad, sexo, actividad, estado de salud, hábitos culturales y economía. Ello implica una correcta elección de los alimentos.

Composición alimentaria

– Hidratos de carbono, Carbohidratos o glúcidos
Son fuente de energía. El cuerpo quema carbohidratos con preferencia a las proteínas, para destinar estas últimas a los procesos de reconstitución celular.
Clasificación de los glúcidos:
a) Azúcares complejos de asimilación lenta
Almidón (presente en granos de origen vegetal y papa), celulosa (compuesto vegetal no absorbido por el cuerpo humano, importante para la evacuación intestinal), glucógeno.
b) Azúcares simples y dobles de asimilación rápida. Simples: glucosa (más importante), fructosa (azúcar de frutas, miel, legumbres). Dobles: sacarosa (azúcar industrial de remolacha o caña de azúcar), lactosa (azúcar de la leche).

– Proteínas
Son sustancias que proveen los aminoácidos necesarios para producir enzimas, anticuerpos y células de crecimiento, mantenimiento y reconstitución de tejidos. Las enzimas son sustancias necesarias para regular los procesos químicos del organismo.

Los anticuerpos sirven para luchar contra las infecciones y las enfermedades. Se recomienda un consumo diario de 1g de proteínas por kg de peso corporal. Ejemplo: una persona cuyo peso sea de 60 kg deberá consumir diariamente 60 g de proteínas. Las proteínas se hallan presentes en: carnes (rojas y blancas), lácteos, huevos, legumbres (soja) y frutas secas. Las proteínas de origen animal tienen mayor valor biológico que las de origen vegetal.

– Grasas o Lípidos
Representan una fuente concentrada de energía.
Son necesarias para suministrar protección a varios órganos vitales, aislamiento del cuerpo, transporte de vitaminas liposolubles (A, D, E y K), síntesis de hormonas sexuales. Clasificación de los lípidos:
a) Grasas saturadas: en su mayoría animales (manteca, grasa de carnes)
b) Grasas no saturadas: en su mayoría vegetales (aceite de oliva, maíz, girasol, germen de trigo) y pescados. Estas grasas ejercen función protectora en casos de hipercolesterolemia.

– Vitaminas
Son compuestos orgánicos de estructura química variada. Se encuentran presentes en los alimentos naturales en concentraciones muy pequeñas y son esenciales para mantener la salud y el crecimiento normal. Para asegurar su aporte al organismo es necesario consumir alimentos de origen vegetal, crudos y de “colores” variados (tanto frutas como verduras). Las vitaminas también se hallan en carnes, huevos y lácteos no hervidos.

Vitamina A: Necesaria para conservar una buena visión, una piel saludable y una buena dentadura. Es abundante en: vegetales y frutos pigmentados, zanahoria, tomate, durazno y espinaca; hígado, leche, manteca y huevo

Complejo vitamínico B: vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B12, ácido fólico y biotina. En términos generales, este complejo es necesario para el normal funcionamiento del sistema nervioso, mantenimiento de piel y cabello saludables y para prevención de anemia y trastornos digestivos. Se halla presente en: cereales integrales, carne, hígado, legumbres, levadura de cerveza, nueces y demás frutas secas, huevos y pescado.

Vitamina C: Fundamental para el buen funcionamiento del sistema inmunológico y Vascular, previene infecciones y tiene propiedades contra el envejecimiento. Abundante en cítricos, frutillas y tomates.

Vitamina D: Necesaria para la mineralización de los huesos. Previene el raquitismo en los niños y se utiliza conjuntamente con el calcio en el tratamiento de la osteoporosis del adulto. Se activa en la piel tras la exposición a la luz solar. Abundante en: yema de huevo, leche no hervida, vísceras, aceite de hígado de bacalao, pescados (salmón, atún, sardina, arenque).

Vitamina E: Necesaria para la función reproductiva, es también uno de los principales factores anti-envejecimiento. Se halla en verduras de hoja, aceites de maíz, maní, soja y germen de trigo.

Vitamina K: También denominada vitamina “antihemorrágica” es abundante en: repollo, coliflor, espinaca, tomate, queso, yema de huevo e hígado. En parte es sintetizada por las bacterias de la flora intestinal.

– Minerales
Previenen anemia (hierro) e infecciones (zinc), mejoran el rendimiento psicofísico (magnesio, fósforo, cobre y selenio), mineralización ósea (calcio), insuficiencia cardiovascular, mantenimiento medio interno (sodio, potasio, cloro).

Se requieren en pequeña cantidad. El hierro es abundante en carnes rojas, hígado, espinaca y lentejas. El fósforo abunda en los pescados de mar. El selenio, en hongos. Los lácteos son los alimentos más ricos en calcio, aunque también lo contienen cítricos, salmón, mariscos y brócoli.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

Nutrición que nos permite mantenernos sanos, jóvenes y con energía

Actualmente la proporción de ancianos en Europa se sitúa cerca del 20% y se prevé que aumente al 25% de aquí al 2020. Los cambios demográficos más pronunciados afectan al grupo de mayor edad (80 años y más).

Hay una serie de factores, como la nutrición, que contribuyen a este incremento de la esperanza de vida. Este fenómeno de escala mundial ha renovado el interés por el proceso de envejecimiento entre investigadores, responsables políticos e industriales.

En un taller de la Comisión Europea organizado en noviembre 2004, numerosos científicos pusieron en común los resultados obtenidos hasta el momento en las investigaciones relacionadas con la nutrición y el envejecimiento, con el fin de extraer enseñanzas para la asistencia sanitaria y definir prioridades para el futuro.

Nutrición y envejecimiento fue un área prioritaria del Quinto Programa Marco de la Unión Europea que concedió fondos para 10 proyectos de investigación en este ámbito. Algunos de los temas que abarcaban estos proyectos eran: dieta y prevención de la enfermedad de Alzheimer, alimentos funcionales para las personas mayores, vitamina D y salud ósea.

Una cesta de la compra anti-edad

La fruta es imprescindible como fuente de vitamina C, antioxidantes, fibra y minerales. Es importante que esté fresca y almacenada en casa poco tiempo. Se aconsejan uvas, albaricoques, melocotones y cítricos. No deben faltar los frutos secos, pues aportan vitamina E y grasas que ayudan a mantener los niveles de calcio.

Los más recomendables, almendra, nuez y avellana. Verduras y hortalizas son la mejor fuente de fibra, vitaminas, antioxidantes y minerales, además de tener pocas calorías. Sobre todo son beneficiosos la col, zanahorias, calabaza, espinacas, tomates y berros. El aceite de oliva virgen es una fuente valiosísima de vitamina E, sobre todo el virgen extra de primera prensada.

Una persona sana puede tomar sin problemas un huevo al día, pues aporta vitamina A y E, hierro y proteínas de la mejor calidad. Mejor los que llevan fecha de caducidad en la cáscara.

Los lácteos son una buena fuente de vitamina A, aunque conviene combinar los enteros con los desnatados y tomar queso con prudencia.

El pescado azul (salmón, sardinas, atún), es una fuente de ácidos grasos omega 3 importantes para frenar el envejecimiento.

Nutrición en el anciano sano

1. Necesidades calóricas
Dadas por la OMS, FAO y ONU, aconsejan 2300 kcal para varones de 70 kg de peso a partir de los 60 años de edad y 1900 kcal para mujeres de 55 kg de peso.

Se admite una reducción de un 10% en la ingestión calórica entre los 60-70 años y otro 10 % de descenso a partir de los 70. Esta reducción no deberá afectar a aquellos alimentos que contengan proteínas, minerales y vitaminas sino a aquellos alimentos que contengan mayor cantidad de grasas y azúcares.

2. Necesidades hídricas
La importancia del agua en la dieta aumenta con la edad y depende del ambiente y funcionamiento renal y digestivo. Como la capacidad funcional del riñón disminuye con la edad, se necesita un aporte acuoso mayor para conseguir una eliminación de los productos finales del metabolismo.

Por otro lado la falta de tono del aparato digestivo predispone al estreñimiento y una ingesta adecuada de agua favorece su tratamiento. Un anciano debe tomar 8 vasos de líquidos (2 litros), en forma de agua, bebidas azucaradas, jugos, café. La sensación de sed en los ancianos está disminuida.

3. Necesidades proteicas
En los ancianos, los aminoácidos esenciales son 8 y los no esenciales son 12. El consumo proteico suele representar un 12% de la ingestión calórica, de modo que al caer ésta con el envejecimiento, también disminuye la ingestión proteica. En el anciano un aumento del consumo de proteínas por encima de ciertos límites, no sería útil y además podría ser perjudicial por la sobrecarga renal que esta ingestión supone y que debe tenerse en cuenta por la mayor frecuencia de enfermedades renales o hepáticas.

El 60% proteínas de origen animal, carnes magras a la plancha, pescados cocidos o al vapor y 3 huevos a la semana (cocidos o pasados por agua). El 40% restante proteínas de origen vegetal, combinando legumbres y verduras, o legumbres y cereales para mejorar la digestibilidad y completar la tasa de aminoácidos esenciales.

4. Necesidades de lípidos
Lo que hay que evitar es tomar alimentos grasos excesivos por sus consecuencias sobre el aparato cardiovascular. La proporción debe ser: 8% en forma de ácidos grasos saturados, 16% de ácidos grasos monoinsaturados, 8% de ácidos grasos poliinsaturados

5. Necesidades de hidratos de carbono
Se recomienda la forma de almidón o glucógeno en vez de mono o disacáridos.

6. Necesidades de minerales
Las necesidades de hierro son similares que en los adultos. La ingesta de calcio debe ser la adecuada para prevenir o tratar la osteoporosis.

7. Necesidades de vitaminas
La ingestión de vitaminas en ancianos es menor de la recomendada.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

Secretos para mantener la apariencia fresca y joven

Sentirse y parecer joven depende de uno. Las arrugas, el graying del pelo y el incremento de las enfermedades cardíacas son resultado de su forma de vida y no tanto del proceso natural del envejecimiento.

La mejor dieta es la mejor herramienta para no envejecer, junto con ejercicio adecuado y prevención. Consumir y aumentar ciertas vitaminas mientras usted crece. Con la edad los nutrientes del cuerpo son menos eficientes, necesitando de más cantidad, los siguientes:

1. Vitamina D: esencial para prevenir osteoporosis. Con la edad se reduce 30%. Con vitamina D el sistema antiaging funciona correctamente, de nuevo. Más importante en las mujeres embarazadas y para prevenir la osteoporosis.

2. Vitamina B: ayuda a guardar los niveles de homocisteína, porque cuando se suben estos niveles, hay riesgo de enfermedades cardíacas.

3. Frutas frescas y verduras: dan energía e impiden las enfermedades cardíacas, mantienen el peso dentro de los límites, no envejecerá tan rápido como los que comen alimentos chatarra. A excepción de los aguacates, aceitunas y cocos, las verduras frescas y las frutas no contienen ningún colesterol, grasa o sodio.

Son ricas en fibra, contienen calcio, hierro, magnesio, vitamina C, beta caroteno y ácido fólico. A las frutas y verduras hay que sumar antioxidantes que ayudarán a luchar contra los radicales libres, fragmentos de oxígeno que pueden asaltar las membranas de la célula e incluso su código genético, que hace a la persona envejecer.

4. Consumir mucho pescado en vez de carne roja y cortar el consumo innecesario de calorías.

Los alimentos a evitarse son:
Lácteos (leche pasteurizada, ultra pasteurizada u homogeneizada, crema, natas, quesos procesados), café, chocolate, nicotina, alcohol, productos animales desnaturalizados, productos industrializados, azúcares refinados, harinas refinadas y blanqueadas, sal refinada, aceites hidrogenados, sobrecalentados o frituras, colas, embutidos de carnes.

No se deje sorprender por la publicidad, como “natural”, “enriquecido”, “ligth”. Su cuerpo es una planta química que funciona con agua, se requieren entre 2 y 3 litros de agua para que funcione eficientemente, la deficiencia de agua es responsable del 80% de malestares crónicos.

El cuerpo, en su totalidad, es el que se enferma y no los órganos en forma aislada. Ahora sabemos que esto sucede debido a deficiencias en el abasto de los materiales necesarios para su regeneración, o por la intoxicación química de sustancias ambientales ya sean industriales, alimentarias o medicamentosas.

Desde el 2007, se comercializa en el Ecuador una línea de productos elaborados 100% que han demostrado poseer los nutrientes que realmente nuestro organismo necesita. Se han presentado múltiples testimonios que dan cuenta de la efectividad de estos productos en la prevención y tratamiento de múltiples enfermedades y que además aportan las vitaminas, proteínas, ácidos grasos, enzymas metabólicas y digestivas, minerales, etc. que el organismo requiere a diario. Si desea más información consulte en http://www.naturainternational.com.