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Leyes de la alimentación

Existen reglas básicas para vivir más años y que son muy sencillas: alimentación y ejercicio. Ni prometedoras cirugías ni milagrosas fórmulas contra el paso de los años parecen lograr los efectos anti-envejecimiento de una sana dosis semanal de ejercicios y una alimentación equilibrada.

En el presente artículo conoceremos las 4 leyes fundamentales de la alimentación que debe tener muy en cuenta a la hora de decidirse por iniciar un plan que le permita verse ver, sentirse bien y tener energía:

1. Ley de la cantidad
La cantidad de alimentos debe ser suficiente para cubrir las necesidades calóricas del organismo. Los alimentos que proveen fundamentalmente calorías (energía) son los hidratos de carbono y las grasas.

La cantidad de calorías deberá ser suficiente como para proporcionar calor para mantener la temperatura corporal, la energía de la contracción muscular y el balance nutritivo.

Desde el punto de vista calórico, una dieta puede ser: suficiente, insuficiente, generosa o excesiva. De acuerdo a esta ley, los regímenes adelgazantes se consideran “insuficientes”, ya que permiten un descenso de peso a expensas de un contenido calórico reducido.

2. Ley de la calidad
Toda dieta deberá ser completa en su composición, asegurando el correcto funcionamiento de órganos y sistemas. En todo régimen deberán estar presentes: hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y agua.

3. Ley de la armonía
Las cantidades de los diversos principios que componen la alimentación deberán guardar una relación de proporción entre ellos, de manera tal que cada uno aporte una parte del valor calórico total. Se recomienda:
*Carbohidratos 50% del valor calórico total
*Proteínas 15% del valor calórico total
*Grasas 35% del valor calórico total

4. Ley de la adecuación
Toda dieta deberá ser la apropiada para cada individuo en particular, considerando: edad, sexo, actividad, estado de salud, hábitos culturales y economía. Ello implica una correcta elección de los alimentos.

Composición alimentaria

– Hidratos de carbono, Carbohidratos o glúcidos
Son fuente de energía. El cuerpo quema carbohidratos con preferencia a las proteínas, para destinar estas últimas a los procesos de reconstitución celular.
Clasificación de los glúcidos:
a) Azúcares complejos de asimilación lenta
Almidón (presente en granos de origen vegetal y papa), celulosa (compuesto vegetal no absorbido por el cuerpo humano, importante para la evacuación intestinal), glucógeno.
b) Azúcares simples y dobles de asimilación rápida. Simples: glucosa (más importante), fructosa (azúcar de frutas, miel, legumbres). Dobles: sacarosa (azúcar industrial de remolacha o caña de azúcar), lactosa (azúcar de la leche).

– Proteínas
Son sustancias que proveen los aminoácidos necesarios para producir enzimas, anticuerpos y células de crecimiento, mantenimiento y reconstitución de tejidos. Las enzimas son sustancias necesarias para regular los procesos químicos del organismo.

Los anticuerpos sirven para luchar contra las infecciones y las enfermedades. Se recomienda un consumo diario de 1g de proteínas por kg de peso corporal. Ejemplo: una persona cuyo peso sea de 60 kg deberá consumir diariamente 60 g de proteínas. Las proteínas se hallan presentes en: carnes (rojas y blancas), lácteos, huevos, legumbres (soja) y frutas secas. Las proteínas de origen animal tienen mayor valor biológico que las de origen vegetal.

– Grasas o Lípidos
Representan una fuente concentrada de energía.
Son necesarias para suministrar protección a varios órganos vitales, aislamiento del cuerpo, transporte de vitaminas liposolubles (A, D, E y K), síntesis de hormonas sexuales. Clasificación de los lípidos:
a) Grasas saturadas: en su mayoría animales (manteca, grasa de carnes)
b) Grasas no saturadas: en su mayoría vegetales (aceite de oliva, maíz, girasol, germen de trigo) y pescados. Estas grasas ejercen función protectora en casos de hipercolesterolemia.

– Vitaminas
Son compuestos orgánicos de estructura química variada. Se encuentran presentes en los alimentos naturales en concentraciones muy pequeñas y son esenciales para mantener la salud y el crecimiento normal. Para asegurar su aporte al organismo es necesario consumir alimentos de origen vegetal, crudos y de “colores” variados (tanto frutas como verduras). Las vitaminas también se hallan en carnes, huevos y lácteos no hervidos.

Vitamina A: Necesaria para conservar una buena visión, una piel saludable y una buena dentadura. Es abundante en: vegetales y frutos pigmentados, zanahoria, tomate, durazno y espinaca; hígado, leche, manteca y huevo

Complejo vitamínico B: vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B12, ácido fólico y biotina. En términos generales, este complejo es necesario para el normal funcionamiento del sistema nervioso, mantenimiento de piel y cabello saludables y para prevención de anemia y trastornos digestivos. Se halla presente en: cereales integrales, carne, hígado, legumbres, levadura de cerveza, nueces y demás frutas secas, huevos y pescado.

Vitamina C: Fundamental para el buen funcionamiento del sistema inmunológico y Vascular, previene infecciones y tiene propiedades contra el envejecimiento. Abundante en cítricos, frutillas y tomates.

Vitamina D: Necesaria para la mineralización de los huesos. Previene el raquitismo en los niños y se utiliza conjuntamente con el calcio en el tratamiento de la osteoporosis del adulto. Se activa en la piel tras la exposición a la luz solar. Abundante en: yema de huevo, leche no hervida, vísceras, aceite de hígado de bacalao, pescados (salmón, atún, sardina, arenque).

Vitamina E: Necesaria para la función reproductiva, es también uno de los principales factores anti-envejecimiento. Se halla en verduras de hoja, aceites de maíz, maní, soja y germen de trigo.

Vitamina K: También denominada vitamina “antihemorrágica” es abundante en: repollo, coliflor, espinaca, tomate, queso, yema de huevo e hígado. En parte es sintetizada por las bacterias de la flora intestinal.

– Minerales
Previenen anemia (hierro) e infecciones (zinc), mejoran el rendimiento psicofísico (magnesio, fósforo, cobre y selenio), mineralización ósea (calcio), insuficiencia cardiovascular, mantenimiento medio interno (sodio, potasio, cloro).

Se requieren en pequeña cantidad. El hierro es abundante en carnes rojas, hígado, espinaca y lentejas. El fósforo abunda en los pescados de mar. El selenio, en hongos. Los lácteos son los alimentos más ricos en calcio, aunque también lo contienen cítricos, salmón, mariscos y brócoli.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

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Secretos para mantener la apariencia fresca y joven

Sentirse y parecer joven depende de uno. Las arrugas, el graying del pelo y el incremento de las enfermedades cardíacas son resultado de su forma de vida y no tanto del proceso natural del envejecimiento.

La mejor dieta es la mejor herramienta para no envejecer, junto con ejercicio adecuado y prevención. Consumir y aumentar ciertas vitaminas mientras usted crece. Con la edad los nutrientes del cuerpo son menos eficientes, necesitando de más cantidad, los siguientes:

1. Vitamina D: esencial para prevenir osteoporosis. Con la edad se reduce 30%. Con vitamina D el sistema antiaging funciona correctamente, de nuevo. Más importante en las mujeres embarazadas y para prevenir la osteoporosis.

2. Vitamina B: ayuda a guardar los niveles de homocisteína, porque cuando se suben estos niveles, hay riesgo de enfermedades cardíacas.

3. Frutas frescas y verduras: dan energía e impiden las enfermedades cardíacas, mantienen el peso dentro de los límites, no envejecerá tan rápido como los que comen alimentos chatarra. A excepción de los aguacates, aceitunas y cocos, las verduras frescas y las frutas no contienen ningún colesterol, grasa o sodio.

Son ricas en fibra, contienen calcio, hierro, magnesio, vitamina C, beta caroteno y ácido fólico. A las frutas y verduras hay que sumar antioxidantes que ayudarán a luchar contra los radicales libres, fragmentos de oxígeno que pueden asaltar las membranas de la célula e incluso su código genético, que hace a la persona envejecer.

4. Consumir mucho pescado en vez de carne roja y cortar el consumo innecesario de calorías.

Los alimentos a evitarse son:
Lácteos (leche pasteurizada, ultra pasteurizada u homogeneizada, crema, natas, quesos procesados), café, chocolate, nicotina, alcohol, productos animales desnaturalizados, productos industrializados, azúcares refinados, harinas refinadas y blanqueadas, sal refinada, aceites hidrogenados, sobrecalentados o frituras, colas, embutidos de carnes.

No se deje sorprender por la publicidad, como “natural”, “enriquecido”, “ligth”. Su cuerpo es una planta química que funciona con agua, se requieren entre 2 y 3 litros de agua para que funcione eficientemente, la deficiencia de agua es responsable del 80% de malestares crónicos.

El cuerpo, en su totalidad, es el que se enferma y no los órganos en forma aislada. Ahora sabemos que esto sucede debido a deficiencias en el abasto de los materiales necesarios para su regeneración, o por la intoxicación química de sustancias ambientales ya sean industriales, alimentarias o medicamentosas.

Desde el 2007, se comercializa en el Ecuador una línea de productos elaborados 100% que han demostrado poseer los nutrientes que realmente nuestro organismo necesita. Se han presentado múltiples testimonios que dan cuenta de la efectividad de estos productos en la prevención y tratamiento de múltiples enfermedades y que además aportan las vitaminas, proteínas, ácidos grasos, enzymas metabólicas y digestivas, minerales, etc. que el organismo requiere a diario. Si desea más información consulte en http://www.naturainternational.com.

Cómo envejecer de forma saludable

En el V Congreso de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad realizado el 6 de noviembre de 2006 en Madrid y con 300 especialistas provenientes de todo el mundo, se analizaron durante 3 días los avances de la medicina anti-envejecimiento y han concluido que para mejorar la calidad de vida de las personas, hay seis  aspectos fundamentales que deben tomarse en cuenta:

 1.    Dieta sana
2.    Ejercicio físico
3.    Evitar las situaciones de estrés 
4.    Tomar suplementos nutricionales 
5.    Optimización hormonal  
6.    Cuidar el físico

Se concluyó, además,  que hay 2 tipos de envejecimiento:

*30% Cronológico o genético

*70% Morfológico y metabólico y se debe al estilo de vida que llevamos

Hay que evitar el envejecimiento morfológico y metabólico.

Es este último el que está en nuestras manos evitar, por lo que, es bueno comenzar a una edad temprana, 30 años. Y es que, el envejecimiento morfológico se caracteriza, por la pérdida de masa muscular magra, de densidad ósea y cartilaginosa, de flexibilidad en los vasos sanguíneos y de la reducción en la liberación de secreciones hormonales.

La medicina preventiva no trata exclusivamente con ancianos, sino con personas sanas y jóvenes para evitar patologías futuras.

La nutrición y el ejercicio son 2 pilares fundamentales del antienvejecimiento y ambos previenen contra el estrés. Un dato importante si tenemos en cuenta que las enfermedades con más relevancia en este siglo son la depresión y la obesidad, ambas causadas por el estrés. Por tanto, hay que llevar un estilo de vida y una dieta adecuadas porque “somos lo que comemos“.

Tenemos que hacer más comidas al día, alrededor de 5, que sean menos copiosas para facilitar los procesos digestivos.

El Presidente de la Academia Latinoamericana de Medicina Antienvejecimiento, Presidente del Colegio de medicina de la misma especialidad de Monterrey-México y pionero en el mundo en esta especialidad médica, Doctor Pedro Galo Aguilar Casas, subrayó que “la restricción calórica aumenta la vida”. Así, “alimentos como las coles, las fresas, la miel o el queso fresco prolongan la juventud, mientras que otros como los refrescos de cola favorecen el envejecimiento”.

Con la medicina preventiva no hace falta experimentar los síntomas de las enfermedades para prevenirlas, existen análisis genéticos, que tienen el 100 por ciento de fiabilidad y que dicen si tenemos posibilidades de padecer alguna enfermedad y también si algún fármaco nos va a hacer daño.

La medicina antienvejecimiento es la suma de la medicina preventiva, la regenerativa y la rejuvenecedora, que combina los avances científicos y los cambios en los hábitos de vida. La medicina preventiva hoy día es necesaria, ya que, la sociedad no está preparada para la longevidad de los ciudadanos. En la vida humana no existen unos genes que predeterminen la esperanza de vida o longevidad.

Desde el 2007, se comercializan en el Ecuador suplementos nutricionales que actúan a nivel celular y que suplen las necesidades básicas de las personas, principalmente en lo que a antioxidantes, micronutrientes (vitaminas, minerales, proteínas, aminoácidos, enzymas digestivas y metabólicas, ácidos grasos esenciales, etc.), se refiere y que han demostrado ser eficaces en la prevención y atención a las dificultades de salud. Estos suplementos nutricionales se presentan en tres grandes plataformas: Desintoxicación, Nutrición y Activación Celular. http://www.naturainternational.com/PRODUCTOS/Plataformas/Plataformas.html, siendo los más recomendados los siguientes: Aloe Cleanser, All Cleanser, All Nutrition, Pura Vida, Silver Defense, All Enzyme y Xanthin.

Aunque, al igual que en los coches finos, Mercedes o Porsche, no es la misma esperanza de vida (unos 80 años), la de una niña japonesa que nazca ahora, con una historia de antepasados longevos, con adecuadas dotaciones genéticas, que la de otra chica cuyo nacimiento tenga lugar en un país del Tercer Mundo, con antepasados plagados de patologías y con unas condiciones ambientales totalmente desfavorables. Por tanto, en este problema es previo y de estricta justicia conseguir para toda la Humanidad unas condiciones sociales y sanitarias semejantes a las del primer mundo.

Volviendo al símil automovilístico ello se correspondería a la existencia generalizada de buenas carreteras, buenos talleres de reparación y buenos conductores. Pero, aunque la esperanza de ese deseo permanezca, no podemos ser ilusos, por lo que también nos interesa conocer, en nuestro entorno, las realidades y mitos existentes en torno al posible control del envejecimiento.  

La información precedente fue tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

Conozca el Secreto Japonés de la Longevidad

Son muchos los japoneses que alcanzan una edad avanzada y más de 20.000 los que superan los 100 años de edad. La esperanza de vida en Japón, tanto para mujeres como para hombres, es la más alta del mundo. ¿Cuáles son las condiciones que lo hacen posible? La respuesta está en la rica y variada cultura japonesa. www.mercadeoganador.blogspot.com.

 Las estadísticas nos dicen que la esperanza de vida media en Japón, tanto para hombres como para mujeres, es la más alta del mundo. Pero eso no significa que todos los japoneses tengan una vida muy larga. Una de las razones para la existencia de tan alto porcentaje de tercera edad en el país, es el bajo índice de natalidad.

 La tasa de mortalidad infantil es muy baja también, otro de los factores que aumentan la esperanza de vida. Por todo ello, no podemos decir que todo el mundo en Japón llegue a ser muy longevo. No obstante, es verdad que hace apenas 40 años Japón contaba con sólo alrededor de 100 centenarios, mientras que en la actualidad hay más de 20.000. Con esta progresión superarán los 30.000 en pocos años. La razón más importante para una vida longeva en los tiempos de hoy es la dieta.

 Los que ahora cuentan con 60 años o más, nacieron antes de la Segunda Guerra Mundial, tiempos en los que la gente comía frugalmente, e incluso en la actualidad la mayoría de ellos sigue sin comer comidas copiosas. Si usted restringe las calorías y la ingesta de colesterol, padecerá menos problemas en las arterias, que es una de las grandes causas de enfermedad. Todos los que consiguen una vida longeva tienen algo en común: no tienen sobrepeso.

 La obesidad provoca estrés en el corazón y aumenta la posibilidad de dañar las arterias. Una ingesta calórica fuerte es útil  cuando se es joven, pero a partir de los 60 se debe ser cuidadoso con las calorías y grasas no saturadas, que contienen altas cantidades de colesterol. En Japón, durante el periodo Edo, vivía un estudioso confuciano llamado Kaibara Ekiken (1630-1714) que escribió un manual para una Vida Sana (Yojokun) y decía que una manera de mantenerse sano es dejar de comer cuando el estómago está el 70% lleno.

 Para estar sano, coma justo lo suficiente para mantenerse en un peso adecuado, lo que no significa que debe comer sólo vegetales. Es preciso comer algo de carne y pescado para mantener una vida activa. Lo importante es mantener a raya la ingesta calórica y reducir las cantidades de grasas animales y azúcar.

 Hay que hacer deporte para quemar calorías. A medida que se envejece cuesta más mover las articulaciones, por lo que se necesita ejercicio para mantenerlas flexibles. Si usted no las puede mover bien, difícilmente va a caminar bien, lo que reducirá sus oportunidades de establecer contacto con otras personas. El ejercicio es importante y una vida inactiva física y mental, le conducirá a la demencia.

 Las personas de edad avanzada se sienten orgullosas de controlar su condición física, vigilando cualquier posible síntoma de enfermedad. Incluso sin que usted note ningún síntoma, debe examinarse al menos una vez al año, con lo que podrá detectar y tratar cualquier problema en su primera etapa. Cuando detectamos un cáncer u otro tipo de problema que pueda conducir a un infarto, aumentamos las posibilidades de supervivencia.

 Lo más importante en la vida es la actitud. Sea optimista. Haga lo que desea hacer. La gente se preocupa si no consigue dormir bien por la noche, sin embargo, ése no es el problema: el preocuparse de ello, es el problema. Existen todo tipo de teorías, como: “Acuéstese pronto y levántese temprano” o “Coma 3 veces al día”.

 La gente que realmente tiene ganas de vivir permanece sana incluso aunque algunas veces se pase un poco. Cuando uno envejece, la vida se mueve en una u otra dirección, dependiendo de si uno siente o no interés por las cosas y por conseguirlas. Cometería un gran error si pensara: “Cuando llegue a viejo, me tomaré las cosas con mucha tranquilidad”. Es mejor mantenerse activos, haciendo las cosas que a uno le gustan. Mezclarse con la gente, vivir una vida estimulante, esas son las cosas que nos hacen mantenernos en forma.

 Es importante seguir siendo independiente y activo en la vida social. En muchas compañías japonesas la jubilación es a los 60. Sin embargo, esa costumbre pertenecía a las épocas en las que la esperanza media de vida era de 68 años. Hoy esa media en Japón supera los 80, por lo que la gente debería poder mantener su trabajo hasta los 70.

 El cuerpo humano tiene 36.000 genes diferentes y son muchas las personas que no se aprovechan de ello. Es asunto de utilizar el potencial de algunos de esos genes para hacer cosas que no habíamos intentado hasta ahora: música, pintura, deportes y otras actividades.

 No importa que no tengan una recompensa económica, el placer de gozar de nuevas experiencias y mantenerse activo tanto física como mentalmente mantiene a la gente mayor, sana y feliz. 20% de la población japonesa tiene 65 o más años. Las estadísticas indican que el porcentaje aumentará a un 25% en cuarto de siglo.

 Tomado del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, científico ecuatoriano especialista en Medicina Anti-envejecimiento. www.mercadeoganador.blogspot.com.

El paso de los años y la tendencia a desarrollar diabetes, arterosclerosis, hipertensión, osteoporosis y deshidratación

Innumerables problemas asociados con el envejecimiento natural, derivan de cómo se han cuidado y utilizado el cuerpo y la mente. Fumar, tomar sol sin precauciones o comer en exceso, tienen una incidencia negativa sobre la edad biológica.

 Mucho se puede hacer para retrasar la edad biológica, ya que aspectos que influyen sobre la misma son modificables y son los biomarcadores o indicadores de edad.

 Hasta ahora hemos conocido 5 biomarcadores del envejecimiento o indicadores de la edad, que se constituyen en indicadores clave de cómo estamos envejeciendo (sanos, enfermos, fuertes, débiles, etc.), cuál es la calidad de vida que llevamos y cómo debemos ver en perspectiva nuestro futuro frente a amenazas serias como el estrés, débil sistema inmunológico, entre otros.

 Los biomarcadores señalados hasta ahora son: la musculatura, la fuerza, el gasto energético del metabolismo en reposo, el porcentaje de grasa en el cuerpo y la capacidad respiratoria.

 Conozca a continuación los otro cinco biomarcadores o indicadores de la edad, a través de la siguiente información que ha sido extraída del libro “Cómo vivir cien años” del Dr. Rafael Velasco Terán, científico ecuatoriano especialista en medicina anti-envejecimiento.

 Biomarcador 6: El nivel de azúcar en la sangre

La capacidad de nuestro organismo de controlar el azúcar (o glucosa) en la sangre se conoce como tolerancia a la glucosa. Con los años el cuerpo tiende a disminuir la capacidad de absorber y utilizar de manera productiva el azúcar presente en la sangre. El nivel de azúcar aumenta y con ello las posibilidades de desarrollar diabetes II.

 Biomarcador 7: El nivel de colesterol

El colesterol es una grasa necesaria para el cuerpo, vital en la construcción de las membranas celulares y en la producción de hormonas sexuales. Circula en la corriente sanguínea asociado a las proteínas, o sea, en forma de lipoproteínas. En ocasiones el colesterol puede “agruparse” junto a otras sustancias y depositarse en los tejidos. Si esto ocurre en los vasos sanguíneos se llama aterosclerosis. El colesterol total no debe superar 200 mg/dl, es preciso elevar el colesterol HDL o “bueno” y disminuir el LDL o “malo”.

 Biomarcador 8: La presión arterial

Resulta de la fuerza con que el corazón envía sangre a las arterias. Los valores normales de presión son 130/80 mm/Hg, cifras que varían de acuerdo a la edad y al sexo. Si la presión es elevada es peligrosa porque ocasiona accidentes cerebrovasculares y ataques cardíacos. La hipertensión no presenta síntomas, es el “asesino silencioso”. Causas: predisposición hereditaria, obesidad, consumo de grasa, sal y alcohol, fumar y realizar poco ejercicio físico. Estos factores son controlables con hábitos de vida saludables.

 Biomarcador 9: La dureza de los huesos

Con la edad hay declinación del contenido mineral de los huesos, especialmente calcio. Esto hace que el esqueleto de las mujeres, se vuelva débil, menos denso y propenso a las quebraduras. Varios factores se combinan para que ocurra esa modificación: hábitos alimentarios no saludables, cambios hormonales en las mujeres después de la menopausia, baja absorción de calcio y estilo de vida sedentario.

 Cuando la pérdida de mineral del hueso alcanza un límite en que hay mayores riesgos de fracturas, se llama osteoporosis, que no es inevitable y que puede prevenirse. Una alimentación rica en calcio y una vida activa son claves para tener huesos saludables. El calcio alimentario proviene de los lácteos, por eso hay que consumirlos diariamente y descremados para no aumentar la ingesta de grasa. La cantidad mínima para los adultos se cubre con 2 tazas de leche, un yogur y una porción de queso (60 gramos).

 El ejercicio con poco peso, es preventivo contra la osteoporosis. 2 semanas de reposo total en cama pueden conducir a una pérdida de calcio en los huesos. ¿Por qué? La fuerza de gravedad sobre los huesos ayuda a mantener su contenido mineral. El ejercicio reduce la pérdida de masa ósea, aún en las mujeres postmenopáusicas.

 Biomarcador 10: La temperatura corporal

En los ancianos son comunes los problemas con la temperatura y la deshidratación. Esto sucede porque la capacidad del cuerpo para regular la temperatura disminuye con la edad. El calor y el frío extremos afectan más a las personas mayores que a los jóvenes. Con el frío, el organismo de los jóvenes mantiene la temperatura, en los viejos cae la temperatura. Los ancianos tienen menos sed, por lo que beben menos líquidos.

 Esto, más el funcionamiento más lento de los riñones, a la menor capacidad de concentrar orina y de transpirar, ocasiona deshidratación y problemas de regulación de temperatura. Hacer ejercicio puede ayudar, ya que colabora en recomponer el mecanismo de control de la temperatura del cuerpo. Aunque no produce más sed, sí reduce el riesgo de deshidratarse, debido a que el buen estado físico, a cualquier edad produce mayor contenido de agua en el cuerpo y con el ejercicio perdemos agua por la transpiración, sin deshidratarnos.

 Desde el 2007 se comercializa en el Ecuador un producto natural cuyo elemento básico es una microalga marina criada bajo condiciones especiales que aporta en el mantenimiento de los niveles de azúcar en la sangre, eleva el colesterol bueno y reduce el colesterol malo, beneficioso para el control de la presión arterial alta (hipertensión), con comprobados resultados en casos de artritis, artrosis y otras molestias osteoarticulares y un sinnúmero de beneficios adicionales. Su nombre Xanthin, conocido como el antioxidante más poderoso encontrado en la naturaleza. Es 550 veces más poderoso que la vitamina E y 11 veces más que el Beta-caroteno. Tiene a su haber más de 27 patentes médicas. Informes en www.naturainternational.com/xanthin/.

Cómo controlar el gasto energético, el porcentaje de grasa y la capacidad respiratoria en el proceso del envejecimiento

Los cambios que sobreviven con el paso del tiempo comienzan en diferentes partes del cuerpo y en distintos momentos, varían de una persona a otra y son difíciles de medir con exactitud. Estas modificaciones suceden a un ritmo especial en cada uno y causan el envejecimiento biológico.

 ¿Cómo retrasar la edad biológica y mantenernos siempre jóvenes y saludables? El presente artículo, tomado del libro “Cómo vivir cien años”, de la autoría del Dr. Rafael Velasco Terán, científico ecuatoriano especialista en Medicina Anti-envejecimiento nos da algunas pautas que debemos tomar en cuenta para conservar las energías, vitalidad y salud en el proceso del envejecimiento humano.

 La apariencia de las personas no siempre se relaciona con su edad cronológica, con sus años de vida.

 Muchos problemas asociados con el envejecimiento natural derivan de cómo se han cuidado y utilizado el cuerpo y la mente. Fumar, tomar sol sin precauciones o comer en exceso, tienen una incidencia negativa sobre la edad biológica.

 Mucho se puede hacer para retrasar la edad biológica, ya que aspectos que influyen sobre la misma son modificables y son los biomarcadores o indicadores de edad. En una entrega anterior dimos a conocer los biomarcadores de la musculatura y la fuerza. En esta oportunidad abordaremos el gasto energético del metabolismo en reposo o basal, el porcentaje de grasa en el cuerpo y la capacidad respiratoria. (www.angeljuez.wordpress.com)

 Biomarcador 3: El gasto energético del metabolismo en reposo o basal

 El metabolismo basal, incluye la energía que gasta el cuerpo en las funciones vitales involuntarias: respirar, pensar, crecer, dormir o hacer el trabajo de cada órgano. Cuando descansamos, nuestro organismo utiliza energía, aunque en poca cantidad.

Esta energía disminuye con la edad: decae 2% por año, desde los 20. La masa magra es la clave. El músculo es un tejido activo que requiere nutrición. Si tenemos una cantidad reducida de músculo en la vejez, declina la demanda de oxígeno durante el reposo y así el gasto metabólico es menor. Disminuye la necesidad de calorías del cuerpo.

 Una persona de 70 necesita 500 calorías menos por día que a los 25 para mantener su peso corporal. El problema es que muchos viejos comen como si tuvieran 20 años. Exceso de calorías, poco ejercicio, una musculatura no trabajada y una tasa metabólica declinante, suman más grasa. Esto se puede prevenir con un programa de movimiento que aumente la masa muscular y mantenga elevada la tasa metabólica en reposo.

 Biomarcador 4: El porcentaje de grasa del cuerpo

 La grasa del cuerpo es energía almacenada, de reserva. Cuando el hombre era cazador y recolector, la grasa acumulada en su cuerpo le servía para preservar su vida durante los períodos de falta de alimento, ya que los depósitos corporales funcionan como un de “banco de calorías”. Hoy, en los países desarrollados, el exceso de grasa corporal es un problema y el origen de enfermedades como diabetes, artereosclerosis, hipertensión y enfermedad cardíaca.

 Con la edad, las personas aumentan su tejido graso aunque el peso corporal total se mantenga estable.  Los hombres permanecen más flacos cuando envejecen: a los 25 tiene 18% de grasa corporal y a los 65, 40%. Dado que el tejido graso utiliza menor cantidad de combustible (calorías) que los músculos, las calorías sobrantes se acumulan en forma de grasa. Hay que bajar los kilos de más y disminuir la grasa corporal. Hay que combinar un plan de comidas saludable con ejercicios físicos.

 Biomarcador 5: La capacidad respiratoria

 La capacidad respiratoria o aeróbica del cuerpo permite:

• Inhalar rápidamente aire hacia los pulmones para oxigenar la sangre

• Que el corazón bombee grandes volúmenes de sangre

• Transportar oxígeno a todas las partes del cuerpo mediante la sangre

 Para cumplir estas funciones se necesitan pulmones sanos, un corazón potente y una red vascular eficiente. La capacidad respiratoria disminuye con la edad: hacia los 20 los hombres tienen su máxima posibilidad de ingerir oxígeno, que luego comienza a reducirse. En las mujeres esa declinación se pospone hasta los 30 años. En ambos sexos, a los 65 la capacidad aeróbica es 40% menor que en adultos jóvenes.

 La declinación es más leve en la gente mayor que hace ejercicio físico con regularidad. Ello ocurre porque nuestro sistema cardiovascular se vuelve menos eficiente debido a cambios anatómicos en la caja torácica, que repercuten en el pecho y en los pulmones y al deterioro del músculo cardíaco. El ritmo cardíaco más alto, el mayor que una persona puede alcanzar, disminuye con la edad. Con los años nuestros corazones tienen menor capacidad de responder a la adrenalina que se libera con el ejercicio. En las personas sedentarias, el corazón, se achica. Estos cambios conllevan una reducción en la cantidad de sangre que el corazón puede bombear. Podemos trabajar sobre este biomarcador. El ejercicio físico que forma masa muscular, mejora la capacidad respiratoria, porque las células musculares consumen oxígeno, respiramos más profundo y el corazón late más rápido para bombear oxígeno suficiente a los músculos que trabajan.

 Si tenemos una musculatura débil, también tenemos una capacidad respiratoria baja, ya que hay menos tejidos musculares que demanden oxígeno.

 Déjenos sus comentarios. Son muy valiosos para preparar temas que nos permitirán ayudar a la humanidad.