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Temperaturas de cocción y aceites adecuados para su salud

Muchas madres se esmeran por prepararles una rica sopita de legumbres a sus hijos e hijas y, sin duda, ponen todo su esmero y atención por que esta “nutritiva” sopita quede “a pedir de boca”. Mientras más calientita, mejor ¿verdad? Pero… ¿sabía usted que cuando exponemos las legumbres y verduras a temperaturas elevadas matamos sus principales componentes y por ende aquella “sopita de legumbres” no aporta ningún beneficio para el organismo humano?

Entonces ¿qué estamos comiendo realmente? ¿qué están comiendo nuestros hijos?

“Somos lo que comemos”. Conozca cuánto influyen en nuestra salud los métodos de cocción y la clase de aceites que utilizamos a la hora de alimentarnos.

Por encima de cierta temperatura, los ácidos grasos comienzan a alterarse, pudiendo convertirse en trans, oxidarse, generar radicales libres y compuestos nocivos.

La dieta más equilibrada, puede quedar arruinada por un uso poco prudente de la temperatura a la hora de cocinar.

Para determinadas escuelas terapéuticas de tratamiento de enfermedades crónicas y degenerativas (método Kousmine) la temperatura y modo de cocinado es de la máxima importancia, por no decir una de las piedras angulares de la terapia.

Hay pérdida de vitaminas y minerales con algunos métodos de cocción. Por orden de temperatura, los métodos más suaves son:

1. Vapor: no llega a la temperatura de ebullición del agua
2. Hervido (100º): cocción a presión, que sobrepasa los 100 grados
3. Cocciones rápidas con poco aceite, como es el salteado breve, que se hace en Oriente con el Wok o el “pochado”. Luego siguen las cocciones más fuertes:
4. Fritura, plancha, horno, brasa (barbacoa), en los que la temperatura aumenta considerablemente y también los problemas.

Aceites adecuados para cocinar

El efecto de la temperatura sobre los diferentes aceites, nos ayuda a saber cuál es el más adecuado para cocinar.

*Aceites de semillas:

Girasol, soja, sésamo. Tienen un alto porcentaje de ácidos grasos poli-insaturados. Estos ácidos grasos son muy beneficiosos para la salud, siempre y cuando no se enrancien. Pero el hecho de ser poliinsaturados les hace muy inestables, son muy propensos a oxidarse y el calor es uno de los factores aceleradores de la oxidación.

Por lo tanto, son aceites para consumir en frío, pero no para cocinar y aún menos para frituras repetidas.

*Aceite de Oliva

Es un ácido graso mono-insaturado. Es decir, sólo tiene un enlace insaturado. Esto le da cierta estabilidad frente a la temperatura, que no se oxida hasta alcanzar bastante temperatura. Es, por tanto, el más adecuado para cocinar.

Eso no significa que no haya que tener cuidado con la temperatura que alcanza, y también con el tiempo. Es uno de los tesoros de la dieta mediterránea. Hay casas donde no se cocina sin que el aceite humee. Esto es una barbaridad. La temperatura del aceite debe ser la mínima imprescindible para que se cocine el alimento.

Cuando los alimentos quedan muy requemados o chamuscados, quiere decir que se ha sobrepasado la temperatura de seguridad. El tiempo que dura la cocción, debe ser la mínima necesaria para cocinar el alimento. NO reutilizar el aceite.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

Leyes de la alimentación

Existen reglas básicas para vivir más años y que son muy sencillas: alimentación y ejercicio. Ni prometedoras cirugías ni milagrosas fórmulas contra el paso de los años parecen lograr los efectos anti-envejecimiento de una sana dosis semanal de ejercicios y una alimentación equilibrada.

En el presente artículo conoceremos las 4 leyes fundamentales de la alimentación que debe tener muy en cuenta a la hora de decidirse por iniciar un plan que le permita verse ver, sentirse bien y tener energía:

1. Ley de la cantidad
La cantidad de alimentos debe ser suficiente para cubrir las necesidades calóricas del organismo. Los alimentos que proveen fundamentalmente calorías (energía) son los hidratos de carbono y las grasas.

La cantidad de calorías deberá ser suficiente como para proporcionar calor para mantener la temperatura corporal, la energía de la contracción muscular y el balance nutritivo.

Desde el punto de vista calórico, una dieta puede ser: suficiente, insuficiente, generosa o excesiva. De acuerdo a esta ley, los regímenes adelgazantes se consideran “insuficientes”, ya que permiten un descenso de peso a expensas de un contenido calórico reducido.

2. Ley de la calidad
Toda dieta deberá ser completa en su composición, asegurando el correcto funcionamiento de órganos y sistemas. En todo régimen deberán estar presentes: hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y agua.

3. Ley de la armonía
Las cantidades de los diversos principios que componen la alimentación deberán guardar una relación de proporción entre ellos, de manera tal que cada uno aporte una parte del valor calórico total. Se recomienda:
*Carbohidratos 50% del valor calórico total
*Proteínas 15% del valor calórico total
*Grasas 35% del valor calórico total

4. Ley de la adecuación
Toda dieta deberá ser la apropiada para cada individuo en particular, considerando: edad, sexo, actividad, estado de salud, hábitos culturales y economía. Ello implica una correcta elección de los alimentos.

Composición alimentaria

– Hidratos de carbono, Carbohidratos o glúcidos
Son fuente de energía. El cuerpo quema carbohidratos con preferencia a las proteínas, para destinar estas últimas a los procesos de reconstitución celular.
Clasificación de los glúcidos:
a) Azúcares complejos de asimilación lenta
Almidón (presente en granos de origen vegetal y papa), celulosa (compuesto vegetal no absorbido por el cuerpo humano, importante para la evacuación intestinal), glucógeno.
b) Azúcares simples y dobles de asimilación rápida. Simples: glucosa (más importante), fructosa (azúcar de frutas, miel, legumbres). Dobles: sacarosa (azúcar industrial de remolacha o caña de azúcar), lactosa (azúcar de la leche).

– Proteínas
Son sustancias que proveen los aminoácidos necesarios para producir enzimas, anticuerpos y células de crecimiento, mantenimiento y reconstitución de tejidos. Las enzimas son sustancias necesarias para regular los procesos químicos del organismo.

Los anticuerpos sirven para luchar contra las infecciones y las enfermedades. Se recomienda un consumo diario de 1g de proteínas por kg de peso corporal. Ejemplo: una persona cuyo peso sea de 60 kg deberá consumir diariamente 60 g de proteínas. Las proteínas se hallan presentes en: carnes (rojas y blancas), lácteos, huevos, legumbres (soja) y frutas secas. Las proteínas de origen animal tienen mayor valor biológico que las de origen vegetal.

– Grasas o Lípidos
Representan una fuente concentrada de energía.
Son necesarias para suministrar protección a varios órganos vitales, aislamiento del cuerpo, transporte de vitaminas liposolubles (A, D, E y K), síntesis de hormonas sexuales. Clasificación de los lípidos:
a) Grasas saturadas: en su mayoría animales (manteca, grasa de carnes)
b) Grasas no saturadas: en su mayoría vegetales (aceite de oliva, maíz, girasol, germen de trigo) y pescados. Estas grasas ejercen función protectora en casos de hipercolesterolemia.

– Vitaminas
Son compuestos orgánicos de estructura química variada. Se encuentran presentes en los alimentos naturales en concentraciones muy pequeñas y son esenciales para mantener la salud y el crecimiento normal. Para asegurar su aporte al organismo es necesario consumir alimentos de origen vegetal, crudos y de “colores” variados (tanto frutas como verduras). Las vitaminas también se hallan en carnes, huevos y lácteos no hervidos.

Vitamina A: Necesaria para conservar una buena visión, una piel saludable y una buena dentadura. Es abundante en: vegetales y frutos pigmentados, zanahoria, tomate, durazno y espinaca; hígado, leche, manteca y huevo

Complejo vitamínico B: vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B12, ácido fólico y biotina. En términos generales, este complejo es necesario para el normal funcionamiento del sistema nervioso, mantenimiento de piel y cabello saludables y para prevención de anemia y trastornos digestivos. Se halla presente en: cereales integrales, carne, hígado, legumbres, levadura de cerveza, nueces y demás frutas secas, huevos y pescado.

Vitamina C: Fundamental para el buen funcionamiento del sistema inmunológico y Vascular, previene infecciones y tiene propiedades contra el envejecimiento. Abundante en cítricos, frutillas y tomates.

Vitamina D: Necesaria para la mineralización de los huesos. Previene el raquitismo en los niños y se utiliza conjuntamente con el calcio en el tratamiento de la osteoporosis del adulto. Se activa en la piel tras la exposición a la luz solar. Abundante en: yema de huevo, leche no hervida, vísceras, aceite de hígado de bacalao, pescados (salmón, atún, sardina, arenque).

Vitamina E: Necesaria para la función reproductiva, es también uno de los principales factores anti-envejecimiento. Se halla en verduras de hoja, aceites de maíz, maní, soja y germen de trigo.

Vitamina K: También denominada vitamina “antihemorrágica” es abundante en: repollo, coliflor, espinaca, tomate, queso, yema de huevo e hígado. En parte es sintetizada por las bacterias de la flora intestinal.

– Minerales
Previenen anemia (hierro) e infecciones (zinc), mejoran el rendimiento psicofísico (magnesio, fósforo, cobre y selenio), mineralización ósea (calcio), insuficiencia cardiovascular, mantenimiento medio interno (sodio, potasio, cloro).

Se requieren en pequeña cantidad. El hierro es abundante en carnes rojas, hígado, espinaca y lentejas. El fósforo abunda en los pescados de mar. El selenio, en hongos. Los lácteos son los alimentos más ricos en calcio, aunque también lo contienen cítricos, salmón, mariscos y brócoli.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

Nutrición que nos permite mantenernos sanos, jóvenes y con energía

Actualmente la proporción de ancianos en Europa se sitúa cerca del 20% y se prevé que aumente al 25% de aquí al 2020. Los cambios demográficos más pronunciados afectan al grupo de mayor edad (80 años y más).

Hay una serie de factores, como la nutrición, que contribuyen a este incremento de la esperanza de vida. Este fenómeno de escala mundial ha renovado el interés por el proceso de envejecimiento entre investigadores, responsables políticos e industriales.

En un taller de la Comisión Europea organizado en noviembre 2004, numerosos científicos pusieron en común los resultados obtenidos hasta el momento en las investigaciones relacionadas con la nutrición y el envejecimiento, con el fin de extraer enseñanzas para la asistencia sanitaria y definir prioridades para el futuro.

Nutrición y envejecimiento fue un área prioritaria del Quinto Programa Marco de la Unión Europea que concedió fondos para 10 proyectos de investigación en este ámbito. Algunos de los temas que abarcaban estos proyectos eran: dieta y prevención de la enfermedad de Alzheimer, alimentos funcionales para las personas mayores, vitamina D y salud ósea.

Una cesta de la compra anti-edad

La fruta es imprescindible como fuente de vitamina C, antioxidantes, fibra y minerales. Es importante que esté fresca y almacenada en casa poco tiempo. Se aconsejan uvas, albaricoques, melocotones y cítricos. No deben faltar los frutos secos, pues aportan vitamina E y grasas que ayudan a mantener los niveles de calcio.

Los más recomendables, almendra, nuez y avellana. Verduras y hortalizas son la mejor fuente de fibra, vitaminas, antioxidantes y minerales, además de tener pocas calorías. Sobre todo son beneficiosos la col, zanahorias, calabaza, espinacas, tomates y berros. El aceite de oliva virgen es una fuente valiosísima de vitamina E, sobre todo el virgen extra de primera prensada.

Una persona sana puede tomar sin problemas un huevo al día, pues aporta vitamina A y E, hierro y proteínas de la mejor calidad. Mejor los que llevan fecha de caducidad en la cáscara.

Los lácteos son una buena fuente de vitamina A, aunque conviene combinar los enteros con los desnatados y tomar queso con prudencia.

El pescado azul (salmón, sardinas, atún), es una fuente de ácidos grasos omega 3 importantes para frenar el envejecimiento.

Nutrición en el anciano sano

1. Necesidades calóricas
Dadas por la OMS, FAO y ONU, aconsejan 2300 kcal para varones de 70 kg de peso a partir de los 60 años de edad y 1900 kcal para mujeres de 55 kg de peso.

Se admite una reducción de un 10% en la ingestión calórica entre los 60-70 años y otro 10 % de descenso a partir de los 70. Esta reducción no deberá afectar a aquellos alimentos que contengan proteínas, minerales y vitaminas sino a aquellos alimentos que contengan mayor cantidad de grasas y azúcares.

2. Necesidades hídricas
La importancia del agua en la dieta aumenta con la edad y depende del ambiente y funcionamiento renal y digestivo. Como la capacidad funcional del riñón disminuye con la edad, se necesita un aporte acuoso mayor para conseguir una eliminación de los productos finales del metabolismo.

Por otro lado la falta de tono del aparato digestivo predispone al estreñimiento y una ingesta adecuada de agua favorece su tratamiento. Un anciano debe tomar 8 vasos de líquidos (2 litros), en forma de agua, bebidas azucaradas, jugos, café. La sensación de sed en los ancianos está disminuida.

3. Necesidades proteicas
En los ancianos, los aminoácidos esenciales son 8 y los no esenciales son 12. El consumo proteico suele representar un 12% de la ingestión calórica, de modo que al caer ésta con el envejecimiento, también disminuye la ingestión proteica. En el anciano un aumento del consumo de proteínas por encima de ciertos límites, no sería útil y además podría ser perjudicial por la sobrecarga renal que esta ingestión supone y que debe tenerse en cuenta por la mayor frecuencia de enfermedades renales o hepáticas.

El 60% proteínas de origen animal, carnes magras a la plancha, pescados cocidos o al vapor y 3 huevos a la semana (cocidos o pasados por agua). El 40% restante proteínas de origen vegetal, combinando legumbres y verduras, o legumbres y cereales para mejorar la digestibilidad y completar la tasa de aminoácidos esenciales.

4. Necesidades de lípidos
Lo que hay que evitar es tomar alimentos grasos excesivos por sus consecuencias sobre el aparato cardiovascular. La proporción debe ser: 8% en forma de ácidos grasos saturados, 16% de ácidos grasos monoinsaturados, 8% de ácidos grasos poliinsaturados

5. Necesidades de hidratos de carbono
Se recomienda la forma de almidón o glucógeno en vez de mono o disacáridos.

6. Necesidades de minerales
Las necesidades de hierro son similares que en los adultos. La ingesta de calcio debe ser la adecuada para prevenir o tratar la osteoporosis.

7. Necesidades de vitaminas
La ingestión de vitaminas en ancianos es menor de la recomendada.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

Peso Corporal, Fitness y Salud

Para la mayoría de los profesionales de la salud es virtualmente un axioma que acarrear peso extra constituye una seria amenaza para la salud. La creencia de que el “exceso de grasa corporal es un boleto para la tumba precoz” está tan arraigada en nuestro ambiente médico, que raramente es cuestionada.

Debería ser, por la evidencia científica de los peligros de la obesidad para la salud, un factor de riesgo independiente para enfermedades degenerativas, pero esto está lejos de aclararse. Consideremos, la enfermedad cardiaca. Ciertamente, la presión sanguínea elevada, los altos niveles de colesterol o triglicéridos y la intolerancia a la glucosa son considerablemente más comunes entre hombres y mujeres delgados. Que la obesidad está asociada con éstos problemas de salud es bastante evidente.

Sin embargo, esta asociación no significa que la obesidad sea la causa primaria de las patologías metabólicas. En 1982, Investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública en Helsinki, Finlandia, reportaron que los cambios en la calidad de la dieta fueron mucho más importantes para alterar los lípidos sanguíneos que los cambios en el peso corporal. 54 hombres y mujeres de mediana edad cambiaron sus dietas normales ricas en grasa (39% de las calorías totales provenían de las grasas) por las dietas pobres en grasa (24% del total calórico) durante 6 semanas.

A pesar de que el peso corporal sólo disminuyó cerca de 1Kg, los lípidos sanguíneos cambiaron dramáticamente: el colesterol total redujo de 263 mg/dl a 201 mg/dl en los hombres y 239 mg/dl a 188 mg/dl en las mujeres. Cuando volvieron a sus dietas habituales ricas en grasa, el colesterol volvió a sus niveles iniciales, aún cuando el peso corporal siguió sin cambio, urgiendo a los investigadores a concluir que “los cambios observados se debieron a la composición de la dieta y no a la disminución en el peso corporal”.

Los datos de más de 4500 hombres y mujeres que completaron un programa de 3 semanas con residencia en el Centro de Longevidad Pritikin en Santa Mónica, California, aporta una evidencia aún más convincente que sostiene que es la grasa en la dieta y no en el cuerpo, la que afecta a la salud.

Capacidad Aeróbica más importante que la delgadez.

En términos de perspectiva de longevidad, es más importante estar entrenado que no ser obeso. Si las tablas de altura/peso dicen que está 5 libras más pesado, o aún 50 libras, esto tiene poca importancia, en la medida en que esté físicamente entrenado. Por el contrario, sin ejercicio físico, el ser delgado no asegura en absoluto buena salud y no aumenta las posibilidades de vivir una larga vida.

A pesar de que es cierto que los genes pueden jugar un rol importante en la determinación de la capacidad aeróbica, es poco probable que la capacidad aeróbica genéticamente determinada en forma aislada, sea el determinante principal de la relación entre “Fitness” y mortalidad. La actividad física cumple un papel fundamental. Los beneficios para la longevidad del ejercicio son resultado del entrenamiento, sin cambiar de forma (no ser obeso).

Peso Corporal y Mortalidad

Se ha demostrado que aumentar la actividad física y la capacidad aeróbica, en forma independiente de la disminución de peso, reduce las tasas de mortalidad en mayor grado que la pérdida intencional de peso.

La mejoría de los problemas más comunes asociados a la obesidad (hipertensión, dislipidemia, resistencia a la insulina, intolerancia a la glucosa) puede lograrse a través de cambios en el estilo de vida, independiente de la disminución de peso. La resistencia a la insulina y sus secuelas metabólicas, son las verdaderas culpables de gran parte de la morbimortalidad atribuida al sobrepeso/obesidad. La salud vamos a conseguirla, aumentando la actividad física, la capacidad aeróbica y mejorando la nutrición, que reduciendo el peso.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en Medicina anti-envejecimiento.

Los cinco colores primarios de la salud

Consumir 5 porciones de distintos colores de verduras y frutas al día: esa simple receta puede reducir los preocupantes niveles actuales de enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer.

Una receta que está propagándose en todo el mundo, gracias al exitoso programa «5 al día». En el informe del año 2002 sobre la salud en el mundo, se indica que las principales enfermedades crónicas no transmisibles producen alrededor del 60% de todas las defunciones y el 50% de la morbilidad mundial. Se prevé que estas proporciones aumentarán al 7% y 60%, respectivamente, antes del año 2020.

Por esto, los estados miembros asistentes a la 57ª Asamblea Mundial de la Salud realizada en Ginebra el 22 de mayo de 2004 aprobaron una «Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud», en la que instaban a los países para que evaluaran la salud de las personas e impulsaran la alimentación sana y la actividad física, que reducen los riesgos y la incidencia de las enfermedades no transmisibles.

Estas acciones se deberían realizar de acuerdo con las circunstancias nacionales y en el marco de sus políticas y programas vigentes. El bajo consumo de verduras y frutas, según el informe de la OMS 2003, se encuentra dentro de los 10 principales factores de riesgo asociados a, por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y cáncer. Se estima que anualmente se podrían salvar 3 millones de vidas con un suficiente consumo de verduras y frutas.

El programa «5 al día» es la principal estrategia de promoción del consumo de verduras y frutas en el mundo. Tiene el apoyo de los departamentos de salud de la mayoría de los países de USA y Europa, que destinan importantes recursos para promover el consumo de al menos 5 porciones diarias de verduras y frutas. En la actualidad existe en más de 40 países y cuenta con el respaldo de la OMS y la Asociación Internacional para la Investigación del Cáncer.

El objetivo es promover el consumo de verduras y frutas para prevenir la incidencia de cáncer y otras enfermedades crónicas asociadas con la alimentación. Las vitaminas y los minerales que se encuentran en frutas y verduras tienen unos compuestos químicos denominados antioxidantes. Éstos tienen la capacidad de eliminar o neutralizar la acción de los radicales libres, que son las moléculas que se producen naturalmente en nuestro cuerpo en todos los procesos que requieren oxígeno.

Los radicales libres pueden dañar las células y son, en gran medida, responsables de las enfermedades cardíacas, algunos tipos de cánceres y el envejecimiento. Los antioxidantes pueden agruparse en 5 colores de frutas y verduras. La recomendación es consumir al menos una porción de cada color, diariamente.

Los colores de cada fruta y sus beneficios para la salud.

1. Púrpura-azul: Uvas negras y rosadas, pasas, ciruelas, repollo morado, ciruelas secas. Pueden reducir el riesgo de cáncer, enfermedades del corazón y diabetes. Ayudan a controlar la presión alta.

2. Rojo: Tomates, melones, guayabas, cerezas, frutillas, manzanas rojas, cebollas rojas. Reducen el riesgo de ciertos tipos de cáncer, como el de próstata (tomate). Además, aportan vitaminas (A, C, E) que retardan el envejecimiento.

3. Amarillo-anaranjado: Mangos, zanahorias, naranjas, papayas, nectarines. Pueden reducir la incidencia de cáncer (gástrico, en el caso de la naranja).
Ayudan a mantener una buena vista y a fortalecer el sistema inmunológico, así como los huesos y dientes. Mantienen saludable la piel y el cabello. La naranja, además, contribuye a mantener una presión normal y ayuda a la contracción muscular.

El mango disminuye el riesgo de anemia ya que contiene vitamina C y beta caroteno, que favorecen la absorción del hierro.

4. Verde: Espinacas, kiwis, lechugas, brócolis, repollos, acelgas, alcachofas, melones tuna, apios, porotos verdes, espárragos. Pueden contribuir a mantener una buena vista verde y a reducir el riesgo de problemas oculares en la vejez, como cataratas.

Además, podrían prevenir el cáncer, al contener una sustancia que desactivaría un potente metabolito que promueve el crecimiento tumoral.

5. Blanco: Ajos, cebollas, puerros, cebollines, peras, plátanos, champiñones, coliflor, nabos. Ayudan a disminuir el colesterol y a controlar la presión alta. La cebolla y el ajo tienen un efecto anticoagulante y positivo en la salud cardiovascular. Las peras por contener fibra dietética reduce el colesterol.

El programa «5 al día» nació en California-USA en 1991, cuando ya existía suficiente información científica que asociaba el consumo de verduras y frutas con la salud. Con los años, éste se ha transformado en el programa público-privado de mayor envergadura de los últimos años y en USA constituye una excelente alianza entre el Instituto Nacional del Cáncer, la Fundación de Productos para una Mejor Salud y otras instituciones, tales como los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades, la Sociedad Americana del Cáncer y el Departamento de Agricultura, entre otros.

Las evaluaciones realizadas en USA revelan resultados positivos. Al comienzo sólo un 10% de la población sabía de la conveniencia de consumir 5 porciones y en 1995 esta proporción fue de un 40%. Más significativo aún es el aumento del consumo promedio de verduras y frutas de 4 porciones diarias en 1991 a 4,5 en 1995.

¿Por qué 5 porciones?
Porque aportan los micronutrientes necesarios para mantener una buena salud: ácido fólico, vitaminas A y C y fitoquímicos (sustancias que dan color a las frutas y verduras y que además pueden tener otras propiedades beneficiosas para la salud de quien las ingiere). FAO y OMS: consumir 400 g diarios.

Según Natura International http://www.naturainternational.com “una nutrición apropiada es un arte consciente practicado por las personas que desean vivir saludables y mantenerse jóvenes a pesar del paso de los años. Una dieta apropiada balanceada es el fundamento principal para tener energía y mantenerse una
salud óptima”. Desde el 2007 esta empresa comercializa en Ecuador una variedad de nutrientes celulares que aportan significativamente al bienestar y a la salud de quienes lo consumen. Uno de estos productos es All Nutrition, poderosa combinación micelizada que posee alrededor de 160 micronutrientes, tales como vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos, antioxidantes, hierbas regenerativas para nutrir y regenerar el organismo, ayuda a mejorar todas las reacciones químicas del metabolismo, aumenta la energía y se absorbe de inmediato al 100%. Es indicado para niños, adultos y ancianos. http://www.naturainternational.com/PRODUCTOS/AllNutrition2009/AllNutritionInfo.pdf

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.

Secretos para mantener la apariencia fresca y joven

Sentirse y parecer joven depende de uno. Las arrugas, el graying del pelo y el incremento de las enfermedades cardíacas son resultado de su forma de vida y no tanto del proceso natural del envejecimiento.

La mejor dieta es la mejor herramienta para no envejecer, junto con ejercicio adecuado y prevención. Consumir y aumentar ciertas vitaminas mientras usted crece. Con la edad los nutrientes del cuerpo son menos eficientes, necesitando de más cantidad, los siguientes:

1. Vitamina D: esencial para prevenir osteoporosis. Con la edad se reduce 30%. Con vitamina D el sistema antiaging funciona correctamente, de nuevo. Más importante en las mujeres embarazadas y para prevenir la osteoporosis.

2. Vitamina B: ayuda a guardar los niveles de homocisteína, porque cuando se suben estos niveles, hay riesgo de enfermedades cardíacas.

3. Frutas frescas y verduras: dan energía e impiden las enfermedades cardíacas, mantienen el peso dentro de los límites, no envejecerá tan rápido como los que comen alimentos chatarra. A excepción de los aguacates, aceitunas y cocos, las verduras frescas y las frutas no contienen ningún colesterol, grasa o sodio.

Son ricas en fibra, contienen calcio, hierro, magnesio, vitamina C, beta caroteno y ácido fólico. A las frutas y verduras hay que sumar antioxidantes que ayudarán a luchar contra los radicales libres, fragmentos de oxígeno que pueden asaltar las membranas de la célula e incluso su código genético, que hace a la persona envejecer.

4. Consumir mucho pescado en vez de carne roja y cortar el consumo innecesario de calorías.

Los alimentos a evitarse son:
Lácteos (leche pasteurizada, ultra pasteurizada u homogeneizada, crema, natas, quesos procesados), café, chocolate, nicotina, alcohol, productos animales desnaturalizados, productos industrializados, azúcares refinados, harinas refinadas y blanqueadas, sal refinada, aceites hidrogenados, sobrecalentados o frituras, colas, embutidos de carnes.

No se deje sorprender por la publicidad, como “natural”, “enriquecido”, “ligth”. Su cuerpo es una planta química que funciona con agua, se requieren entre 2 y 3 litros de agua para que funcione eficientemente, la deficiencia de agua es responsable del 80% de malestares crónicos.

El cuerpo, en su totalidad, es el que se enferma y no los órganos en forma aislada. Ahora sabemos que esto sucede debido a deficiencias en el abasto de los materiales necesarios para su regeneración, o por la intoxicación química de sustancias ambientales ya sean industriales, alimentarias o medicamentosas.

Desde el 2007, se comercializa en el Ecuador una línea de productos elaborados 100% que han demostrado poseer los nutrientes que realmente nuestro organismo necesita. Se han presentado múltiples testimonios que dan cuenta de la efectividad de estos productos en la prevención y tratamiento de múltiples enfermedades y que además aportan las vitaminas, proteínas, ácidos grasos, enzymas metabólicas y digestivas, minerales, etc. que el organismo requiere a diario. Si desea más información consulte en http://www.naturainternational.com.

¿Quiere vivir más?

Coma un poco menos. El secreto de la eterna juventud no está en píldoras mágicas, sino en las calorías. Esta es la hipótesis de un grupo de científicos dedicados al estudio del envejecimiento. Sus convicciones son fruto de años de investigación sobre los efectos de la dieta restrictiva en ratas y monos.

Y hoy que millares de personas que mueren por la falta de alimentos, conviven con 150 millones de obesos, los expertos indican que la reducción de la dieta diaria a 1.800 calorías es el camino para que el hombre llegue a centenario. Visítenos en http://www.angeljuez.wordpress.com.

Probióticos
Definición de la Organización Mundial de la Salud: “Son microorganismos vivos que cuando son suministrados en cantidades adecuadas promueven beneficios en la salud del organismo huésped”.

En cantidades suficientes contribuyen al equilibrio de la flora bacteriana intestinal del huésped y potenciar el sistema inmunológico. Son capaces de atravesar el tubo digestivo, recuperarse vivos en las heces y adherirse a la mucosa intestinal.

No son patógenos, excepto en casos en que se suministran a individuos inmunodeficientes. Son los yogures frescos, leches fermentadas, el kéfir búlgaro del Cáucaso o yogurt de pajaritos. Son limpiadores del intestino, eliminan toxinas y las fibras ayudan a mejorar el tiempo de tránsito, las bacterias de la pared intestinal son despojadas alterando desfavorablemente el equilibrio de las 100 billones de bacterias que son residentes en dicha pared.

Adicionalmente, los limpiadores o fibras no hacen nada para ayudar a nuestro cuerpo a vigilar la carga astronómica adicional de bacterias que atraviesan nuestros cuerpos todos los días, que constituye un mínimo del 40% del peso seco de la materia fecal. Los probióticos estimulan la activación del crecimiento de otras bacterias buenas en el intestino. Estas no son digeribles. Tales probióticos serian los oligosacáridos en alimentos que promueve el crecimiento normal y se encuentran en el colon.

También existen otras sustancias en alimentos como almidón, fibras y sugar alcohols que pueden trabajar como probióticos. Los probióticos son las bacterias es decir son cultivos activos, tales como las bacterias del ácido láctico y alimentos que lo contengan que ayudan el intercambio de bacterias en el intestino. Lactobacillus y Bifidobacterias están en el yogurt.

La fortificación de alimentos con probióticos es la estrategia de mejor costo-efectividad y a diferencia de la diversificación de la dieta, no afecta los hábitos alimentarios de la población. Estudios, sugieren que el sistema inmune se beneficia con los probióticos. Varios países desarrollados han implementado la fortificación de alimentos para controlar las deficiencias de nutrientes en sus poblaciones.

El objetivo es el de prevenir o corregir una deficiencia demostrada, de uno o más nutrientes en la población. Los probióticos son microorganismos y sustancias que contribuyen al equilibrio microbiano intestinal, para restituir la población del medio interno y proteger la integridad intestinal. Formas comunes de probióticos son Lactobacillus y Bifido Bacterium, que inhiben el desarrollo de
bacterias tóxicas.

Prebióticos
“Ingredientes no digestibles que afectan beneficiosamente al organismo mediante la estimulación del crecimiento y/ actividad de una o varias cepas de bacterias en el colon, mejorando la salud”. La definición de pre-biótico es literalmente como “promotores de vida” (contraria a antibiótico), este tipo de alimentos se muestra en forma de productos lácteos.

Los alimentos prebióticos al contrario de los probióticos (compuestos de microorganismos vivos) son por regla general hidratos de carbono no digestibles. Estos alimentos prebióticos estimulan el crecimiento y la actividad de bacterias beneficiosas para la flora intestinal. Uno de los mejores hidratos de carbono ‘no digestibles’ investigados es la lactulosa (se trata de un azúcar compuesto por los azúcares naturales fructosa y galactosa), la lactulosa es en sí misma una sustancia prebiótica.

En esta categoría de alimentos prebióticos se encuentran la fibra alimenticia, los fructo-oligosacáridos, la inulina. Todas estas moléculas pueden formar parte de la composición intrínseca de los alimentos o añadirse a los mismos (alimentos funcionales). Los alimentos prebióticos que mejor definen esta función son los hidratos de carbono similares a la inulina (glúcidos complejos (polisacáridos), compuestos de cadenas moleculares de fructosa. Es por lo tanto un fructosano o fructano, que se encuentran en las raíces, tubérculos y rizomas de ciertas plantas fanerógamas en forma de sustancias de reserva. Forman parte de la fibra alimentaria y se usan en la industria alimentaria como sustitutos de azúcares y grasas. El Yogurt o leche fermentada, es un alimento enriquecido con Prebióticos.

Nutracéuticos
Los alimentos nutracéuticos son alimentos o parte de un alimento que proporcionan beneficios médicos o para la salud, incluyendo la prevención y/o el tratamiento de enfermedades juntamente con capacidad terapéutica definida, a parte de su papel nutritivo básico desde el punto de vista material y energético, también son productos de origen natural con propiedades biológicas activas.

El mundo de los nutracéuticos es el mundo de los medicamentos de origen natural. Los nutracéuticos no son nutrientes asociados con deficiencias en la dieta, sin embargo, son compuestos cuyo consumo ha sido asociado con la prevención y el tratamiento de enfermedades.

Cuando hablamos de Nutracéuticos, nos referimos a una medicina biológica y de una categoría muy amplia de productos que deben cumplir los siguientes criterios:

1. Ser productos de origen natural
2. Que aporten estabilidad temporal
3. Que aporten efectos beneficiosos para la salud: mejora de una o más funciones fisiológicas, acción preventiva, curativa y mejora de la calidad de vida
4. Que aporten reproducibilidad, calidad, seguridad y eficacia
5. Estudios reproducibles de sus propiedades bioactivas.

Dentro de este contexto, cabe mencionar que desde el 2007, se comercializa en el Ecuador una línea de productos elaborados 100% que han demostrado poseer los nutrientes que realmente nuestro organismo necesita y que cumplen a cabalidad con los cinco criterios establecidos en el párrafo anterior. Se han presentado múltiples testimonios que dan cuenta de la efectividad de estos productos en la prevención y tratamiento de múltiples enfermedades. Si desea más información consulte en http://www.naturainternational.com.

Nutrientes
Son los azúcares y las grasas. Dentro del primero cabe mencionar al chocolate, porque contiene alta cantidad de antioxidantes que evitan el daño y el riesgo de enfermedades crónicas y enfermedades trombóticas.

Información tomada del libro “Cómo vivir cien años”, del Dr. Rafael Velasco Terán, especialista en medicina anti-envejecimiento.