Cómo controlar el gasto energético, el porcentaje de grasa y la capacidad respiratoria en el proceso del envejecimiento

Los cambios que sobreviven con el paso del tiempo comienzan en diferentes partes del cuerpo y en distintos momentos, varían de una persona a otra y son difíciles de medir con exactitud. Estas modificaciones suceden a un ritmo especial en cada uno y causan el envejecimiento biológico.

 ¿Cómo retrasar la edad biológica y mantenernos siempre jóvenes y saludables? El presente artículo, tomado del libro “Cómo vivir cien años”, de la autoría del Dr. Rafael Velasco Terán, científico ecuatoriano especialista en Medicina Anti-envejecimiento nos da algunas pautas que debemos tomar en cuenta para conservar las energías, vitalidad y salud en el proceso del envejecimiento humano.

 La apariencia de las personas no siempre se relaciona con su edad cronológica, con sus años de vida.

 Muchos problemas asociados con el envejecimiento natural derivan de cómo se han cuidado y utilizado el cuerpo y la mente. Fumar, tomar sol sin precauciones o comer en exceso, tienen una incidencia negativa sobre la edad biológica.

 Mucho se puede hacer para retrasar la edad biológica, ya que aspectos que influyen sobre la misma son modificables y son los biomarcadores o indicadores de edad. En una entrega anterior dimos a conocer los biomarcadores de la musculatura y la fuerza. En esta oportunidad abordaremos el gasto energético del metabolismo en reposo o basal, el porcentaje de grasa en el cuerpo y la capacidad respiratoria. (www.angeljuez.wordpress.com)

 Biomarcador 3: El gasto energético del metabolismo en reposo o basal

 El metabolismo basal, incluye la energía que gasta el cuerpo en las funciones vitales involuntarias: respirar, pensar, crecer, dormir o hacer el trabajo de cada órgano. Cuando descansamos, nuestro organismo utiliza energía, aunque en poca cantidad.

Esta energía disminuye con la edad: decae 2% por año, desde los 20. La masa magra es la clave. El músculo es un tejido activo que requiere nutrición. Si tenemos una cantidad reducida de músculo en la vejez, declina la demanda de oxígeno durante el reposo y así el gasto metabólico es menor. Disminuye la necesidad de calorías del cuerpo.

 Una persona de 70 necesita 500 calorías menos por día que a los 25 para mantener su peso corporal. El problema es que muchos viejos comen como si tuvieran 20 años. Exceso de calorías, poco ejercicio, una musculatura no trabajada y una tasa metabólica declinante, suman más grasa. Esto se puede prevenir con un programa de movimiento que aumente la masa muscular y mantenga elevada la tasa metabólica en reposo.

 Biomarcador 4: El porcentaje de grasa del cuerpo

 La grasa del cuerpo es energía almacenada, de reserva. Cuando el hombre era cazador y recolector, la grasa acumulada en su cuerpo le servía para preservar su vida durante los períodos de falta de alimento, ya que los depósitos corporales funcionan como un de “banco de calorías”. Hoy, en los países desarrollados, el exceso de grasa corporal es un problema y el origen de enfermedades como diabetes, artereosclerosis, hipertensión y enfermedad cardíaca.

 Con la edad, las personas aumentan su tejido graso aunque el peso corporal total se mantenga estable.  Los hombres permanecen más flacos cuando envejecen: a los 25 tiene 18% de grasa corporal y a los 65, 40%. Dado que el tejido graso utiliza menor cantidad de combustible (calorías) que los músculos, las calorías sobrantes se acumulan en forma de grasa. Hay que bajar los kilos de más y disminuir la grasa corporal. Hay que combinar un plan de comidas saludable con ejercicios físicos.

 Biomarcador 5: La capacidad respiratoria

 La capacidad respiratoria o aeróbica del cuerpo permite:

• Inhalar rápidamente aire hacia los pulmones para oxigenar la sangre

• Que el corazón bombee grandes volúmenes de sangre

• Transportar oxígeno a todas las partes del cuerpo mediante la sangre

 Para cumplir estas funciones se necesitan pulmones sanos, un corazón potente y una red vascular eficiente. La capacidad respiratoria disminuye con la edad: hacia los 20 los hombres tienen su máxima posibilidad de ingerir oxígeno, que luego comienza a reducirse. En las mujeres esa declinación se pospone hasta los 30 años. En ambos sexos, a los 65 la capacidad aeróbica es 40% menor que en adultos jóvenes.

 La declinación es más leve en la gente mayor que hace ejercicio físico con regularidad. Ello ocurre porque nuestro sistema cardiovascular se vuelve menos eficiente debido a cambios anatómicos en la caja torácica, que repercuten en el pecho y en los pulmones y al deterioro del músculo cardíaco. El ritmo cardíaco más alto, el mayor que una persona puede alcanzar, disminuye con la edad. Con los años nuestros corazones tienen menor capacidad de responder a la adrenalina que se libera con el ejercicio. En las personas sedentarias, el corazón, se achica. Estos cambios conllevan una reducción en la cantidad de sangre que el corazón puede bombear. Podemos trabajar sobre este biomarcador. El ejercicio físico que forma masa muscular, mejora la capacidad respiratoria, porque las células musculares consumen oxígeno, respiramos más profundo y el corazón late más rápido para bombear oxígeno suficiente a los músculos que trabajan.

 Si tenemos una musculatura débil, también tenemos una capacidad respiratoria baja, ya que hay menos tejidos musculares que demanden oxígeno.

 Déjenos sus comentarios. Son muy valiosos para preparar temas que nos permitirán ayudar a la humanidad.

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